Si queremos contestar hoy a la pregunta qué nos hace más nación
con la simple palabra abstracta: DEMOCRACIA habría tanto que decir como la
historia de 2500 años. Y bien vista fue desde el comienzo la opinión como
medida de la demagogia. Si queremos decir ¡ah porque hay elecciones
libres! entonces pretendemos engañar porque ese tipo de elecciones populares se
dieron en los ejércitos bárbaros o aún mongoles. Subásmolo en un escudo al
gobernante popular y proclamemos nuestra esclavitud.
Hemos contestado que la
Nación surge del fundamento de una cuádruple causalidad donde
la forma es la republicana, de la cual la elección libre es una partecita
¡Cuánto hay que considerar y cómo la deducción del derecho del Estado! Mas
ubiquémosla como causa formal o idea del estado nación. Una forma, cualquiera
lo sabemos desde Aristóteles, requiere un substrato que es la materia de la
economía. Allá está si quieren Hegel, aquí Marx, materia y forma. La materia es
el desarrollo industrial de la producción que estaba en marcha en tiempos de
Marx, hoy en la revolución tecnotrónica.
La forma del Estado República bien que considerado peyorativamente
como liberal (cuando han recibido los liberadores hodiernos la libertad desde
Rousseau, junto con la laxitud del vicario saboyano, es decir la patente para
liberarse de la doctrina cristiana) está como la institución que garantiza la
libertad del ciudadano. Las cuestiones si éste es todavía trabajador sometido
al capital o no son accidentales, importantes (como cualidad y cantidad) pero
no tienen la permanencia de la sustancia si hemos de hacerle caso a una
distinción de la inteligencia pura. Sabemos empero que la cualidad y cantidad manifiestan
la esencia.
Cuando un trabajador deja de serlo en relación de dependencia es
ante todo un ciudadano y quizás se convierta para su desgracia por otra
circunstancia fortuita en un “capitalista”. Esto último es cuestión de la
materia. Cómo se aplica y adonde el capital es un proceso dinámico como el
aumento mismo del capital que se expande en un mercado hoy infinito por
Internet.
Los principios republicanos
en cambio son eternos e inmutables: división de poderes y absolutez “formal”
del ciudadano. Lo material es cómo participa de los bienes, lo cual pertenece a
la abundancia de los mismos por el trabajo y la producción (hoy las sembradoras
con siembra directa, la tecnología asombrosa de las semillas que salen en
terrenos antes inútiles y las cosechadoras manejadas por un trabajador super
especializado va dejando aquellos conceptos como vacuos).
Sí: es una forma o idea pero esto no le quita realidad sino que lo
establece en la LIBERTAD,
nada menos, que no se mide por nada material y es una totalidad plena. Los
demagogos cambian libertad de los ciudadanos por planes sociales a cambio de
votos, lo vemos todos los días. Pero la historia ha sido siempre otra cosa que
los hechos de los individuos (y sus intereses con los cuales van a la tumba) sin
universalidad.
La materia requiere la expansión del desarrollo económico que
requiere energía, industria, insumos, tecnología que expanden las posibilidades
al infinito. Entre ellas las del trabajo más y más calificado. Sabemos cuan
poco interesa esto a los políticos que cuentan votos cautivos.
Sin esto no emerge la autonomía de la nación y de sus ciudadanos.
Ahora, hemos dicho ya que es cuádruple la causalidad: nos queda la
causa eficiente y la final. Hay un sentido en el ser nacional, un fin que
trasciende, otra vez las ideologías transitorias de los individuos. El fin está
puesto antes, dirían Solón y Parménides: ES THEMIS. Pero esto ya es otro
cantar. Si os parece lo ya dicho duro de
escuchar más lo serán estas dos causas que Juan Bautista Alberdi distingue en
sus Bases y puntos de partida para la Constitución
Argentina. Alberdi rara avis pero vio su Constitución realizada
y hoy amenazada…de nuevo ¡por liberal! Y toda revolución la sacan sin embargo
de aquel molde liberal guillotinesco. Hay quienes aman el incesante rodar de
las cabezas como quien les gustan las noticias policiales. A ello llaman
“realidad”. Es correcto.