Parece que pretendiera aplicar la teología a la política. En realidad estoy luchando para explicar porqué en ella se desvían los buenos propósitos en choque con la realidad ¿Qué hay en la realidad? ¿Qué hay para darle un cauce? ¿Quien opera en ella?
Si no meditamos por el hueco de la pregunta iremos dando tumbos después que pasemos de Trosky a Stalin y así por el estilo. Se comienza por Perón en Argentina y se concluye por Videla. Se comienza por la democracia pura y exaltada y se termina en la hiper inflación. Se comienza con la revolución productiva y se concluye con el monetarismo más crudo y la explosión de la convertibilidad del dolar. Y lo peor en todo esto es la ausencia de explicación o el atribuirlo a particularidades. Es como si en medicina no se conociera la enfermedad en el sistema biológico transparentado y se volviera a la intuición del curandero.
En mi país, en la Argentina, vamos escondiendo por décadas la cabeza como el avestruz. Y se rechaza el saber de lo consumado. Claro está, para ello ya la historia lo consumó.La historia y no los hombres, que fueron quienes destruyeron la unidad del MOVIMIENTO NACIONAL en torno a un desarrollo e integración operantes.
Esa destrucción produce una reacción de la nobleza de la Historia que por luchas contrapuestas ha ido avanzando en la concreción de su meta. Esto parece muy hegeliano, y lo es, porque quienes se vieron en esta esforzada consumación hasta marzo de 1962 leían así la historia: dialécticamnte. Frigerio la llamó: la lección integradora de la historia. Optimismo metafísico y grandeza moral.
Fuera del Movimiento Nacional y del frente que lo expresa quien arruina y destruye encuentra terreno fértil para ella, encuentra un organismo débil y avanza la enfermedad, que consiste en primera faz en el embotamiento de la inteligencia.
Es notable que la constitución de tal maravilla dialéctico- especulativa o racional requiera virtudes heroicas como las señaladas en el sermón del monte:
felices los pobres de espíritu...ay de los ricos
felices los mansos....ay de los violentos
felices los que lloran...ay de los que cantan victoria
felices los que tienen hambre y sed de justicia... ay de los que buscan lo particular frente a lo universal.
felices los misericordiosos...ay de los impiadosos que se vuelven crueles y corruptos
felices los puros de corazón....ay de los ciegos de corazón que solo se ven en sus intereses
felices los que producen la paz...ay de los que dividen y se separan encerrándose en sí mismos.
En política esto negativo llega a la disolución de la Nación lo positivo es la paz que construye lo que viene en el llamado de la patria, de la tierra: la cercanía, la unidad, el sosiego, el habitar.
Hubo gobernantes de la paz. Yo los conocí. Eran amigos de Juan XXIII, casualmente. PACEM IN TERRIS.
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