Creen los hombres mundanos a los cuales Parménides llamó "bicéfalos" que el poder es la realidad y que la realidad se mide por el mundo. No es raro, lo creyeron los modernos Dilthey y Nietzsche para no hablar del atomista Marx ¡No hay nada más allá del mundo! Por ello Zarathustra esperaba el super hombre en un retorno a lo mismo.
El poder puede apropiárselo un grupo y hacer equilibrio en él pero deberíamos saber ya que se han engañado con aquel padre de la mentira que tentó sobre el poder a Jesús mismo.
El poder mismo los hace resbalar o ir hacia abajo en la rueda de la fortuna que fue llamada "voltaria". Lo supo mejor que nadie Dante.
El contrapasso está preparado.
¿Entonces para qué tanta lucha? A veces parece un juego como el golf, con el cual tiene tanta afinidad. El hecho es que los hombres han aprendido a huir de la ira que los amenaza. Los archivos filmados deberían alertar a los posesores del poder. Veía a un ex presidente en su plenitud física y de gobierno ungido por las masas que hoy está muy viejo y procesado ¿No aprenden nada de la fugacidad de las cosas "que antes que muramos las perdemos"?
Si el poder se repartiera con justicia por voluntad de los que a él acceden ¡qué felices serían ellos y nosotros! Lo expresa Hesíodo a su hermano Perses: ¡cuanto mejor le valdría experimentar que la mitad vale más que el todo!
Pero quieren aumentar porque si no decrecen: tal la ley realista de un Maquiavelo. Todo ocurre de este modo en la periferia del mundo. Pero no es ni remotamente la tan mentada realidad. Y a cada rato puede verificarse "cuan mudables son las cosas tras que andamos y corremos".
Si no se aprende es porque los hombres están esmerados en mostrar la verdad que lo que es es como no tiene que ser y esto más y mas delinea lo que tiene que ser.
La belleza nos envuelve y lo muestra pero los hombres se empeñan en confirmar el cuento del Génesis 2 y 3. Aunque lo supieran ya aceptaran ¿se evitaría el mal?
¿Los buenos son efectivamente buenos? O bien: deben luchar por medio de una diferenciación de sí mismos. La prueba parece necesaria y nada hay que esperar como un cambio mesiánico.
Claro está: lo esperaban así y vino el Mesías a tomar la cruz, medio de la diferenciación. Pero hay que aclarar por las dudas: ese hombre en la cruz ¡era Dios! Y no sólo esto: era EL LOGOS DEL PADRE.
La lucha era del hombre consigo mismo. Allí estaba el poder: en la persona.
Aunque el Espíritu nos lo enseña muchos esperan cambiar el mundo capitalista...pero andando en automóvil y en avión.
Ya Platón conoció la MONOMACHÍA, lucha consigo. Claro, por Homero. Esto no es idealismo. Pero sí atacaban las cátedras de griego muchos mundanos porque olfateaban algo así en Homero como un jaque mate.
El poder puede apropiárselo un grupo y hacer equilibrio en él pero deberíamos saber ya que se han engañado con aquel padre de la mentira que tentó sobre el poder a Jesús mismo.
El poder mismo los hace resbalar o ir hacia abajo en la rueda de la fortuna que fue llamada "voltaria". Lo supo mejor que nadie Dante.
El contrapasso está preparado.
¿Entonces para qué tanta lucha? A veces parece un juego como el golf, con el cual tiene tanta afinidad. El hecho es que los hombres han aprendido a huir de la ira que los amenaza. Los archivos filmados deberían alertar a los posesores del poder. Veía a un ex presidente en su plenitud física y de gobierno ungido por las masas que hoy está muy viejo y procesado ¿No aprenden nada de la fugacidad de las cosas "que antes que muramos las perdemos"?
Si el poder se repartiera con justicia por voluntad de los que a él acceden ¡qué felices serían ellos y nosotros! Lo expresa Hesíodo a su hermano Perses: ¡cuanto mejor le valdría experimentar que la mitad vale más que el todo!
Pero quieren aumentar porque si no decrecen: tal la ley realista de un Maquiavelo. Todo ocurre de este modo en la periferia del mundo. Pero no es ni remotamente la tan mentada realidad. Y a cada rato puede verificarse "cuan mudables son las cosas tras que andamos y corremos".
Si no se aprende es porque los hombres están esmerados en mostrar la verdad que lo que es es como no tiene que ser y esto más y mas delinea lo que tiene que ser.
La belleza nos envuelve y lo muestra pero los hombres se empeñan en confirmar el cuento del Génesis 2 y 3. Aunque lo supieran ya aceptaran ¿se evitaría el mal?
¿Los buenos son efectivamente buenos? O bien: deben luchar por medio de una diferenciación de sí mismos. La prueba parece necesaria y nada hay que esperar como un cambio mesiánico.
Claro está: lo esperaban así y vino el Mesías a tomar la cruz, medio de la diferenciación. Pero hay que aclarar por las dudas: ese hombre en la cruz ¡era Dios! Y no sólo esto: era EL LOGOS DEL PADRE.
La lucha era del hombre consigo mismo. Allí estaba el poder: en la persona.
Aunque el Espíritu nos lo enseña muchos esperan cambiar el mundo capitalista...pero andando en automóvil y en avión.
Ya Platón conoció la MONOMACHÍA, lucha consigo. Claro, por Homero. Esto no es idealismo. Pero sí atacaban las cátedras de griego muchos mundanos porque olfateaban algo así en Homero como un jaque mate.
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