Insistimos con la persona que somos cada uno de nosotros. Es vital frente a populismos, sociologismos y sobre todo pluralismos sin término. Bueno es que no haya absolutismos pero no iremos a suscribir englobamientos que se fugan de un absoluto que es mi persona y que es intangible, inestremecible ya que no es substancia sino realidad concreta de orden linguísitico: la persona es un "resonancia" resultante de quien nos habla. EL HABLA HABLA dijo Heidegger. Pero hay cuando hay habla hay quien habla y YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA es lo que Jesús le contesta a la samaritana cuando pregunta ¿a qué Dios adoraremos?
Allí se puso fin a las religiones y uno habla con el otro. Y ese era Dios Y ESA ERA UNA MUJER que descubrió qué era y habrá ido descubriendo "quien era".
Hoy estamos en esta instancia YO SOY QUIEN TE HABLA. La persona es sustancia relacional: es decir es en relación con otra persona, que lo es si la primera le habla o se remite a ella. Y así nacen las personas y así son cercanía por la religación que no es lo mismo que religión.
Nos dijo YO SOY a cada uno y final de juego. No busquemos estructuras más que para pasar este río de la finitud. Estamos peregrinos cada uno como persona. Pasamos y damos la espalda al puente y nos introducimos en la espesura. El puente quedará para quien viene detrás.
No queramos salvar el mundo. Él vino a ello. A nosotros nos compete ser personas y cercanía en el vínculo de la paz. Lo que nunca pasará, la caritas nos personaliza a todos y eso permanece cuando todo desaparezca. Ahora es bueno para las cosas perecederas que hagamos la verdad del bien. Es más: es la caridad la que procura y promueve el bien.
Y EL BIEN ES COMÚN Y ES EL FIN DE LA POLÍTICA: EL ORDEN DEL AMOR QUE PRODUCE LA PAZ. Los medios para alcanzar el bien común se han ido dando, y más y más se multiplican. Los sujetos son los hombres de buena voluntad.
¿Pero qué hacer con quienes no la tienen y buscan su bien particular? Más aún: ¿qué hacer con los enfermos morales? Más aún: con los demonios.
No crean que la política es la ciencia primera. Hay más en el mundo. Y el misterio de la iniquidad está operante.
Allí se puso fin a las religiones y uno habla con el otro. Y ese era Dios Y ESA ERA UNA MUJER que descubrió qué era y habrá ido descubriendo "quien era".
Hoy estamos en esta instancia YO SOY QUIEN TE HABLA. La persona es sustancia relacional: es decir es en relación con otra persona, que lo es si la primera le habla o se remite a ella. Y así nacen las personas y así son cercanía por la religación que no es lo mismo que religión.
Nos dijo YO SOY a cada uno y final de juego. No busquemos estructuras más que para pasar este río de la finitud. Estamos peregrinos cada uno como persona. Pasamos y damos la espalda al puente y nos introducimos en la espesura. El puente quedará para quien viene detrás.
No queramos salvar el mundo. Él vino a ello. A nosotros nos compete ser personas y cercanía en el vínculo de la paz. Lo que nunca pasará, la caritas nos personaliza a todos y eso permanece cuando todo desaparezca. Ahora es bueno para las cosas perecederas que hagamos la verdad del bien. Es más: es la caridad la que procura y promueve el bien.
Y EL BIEN ES COMÚN Y ES EL FIN DE LA POLÍTICA: EL ORDEN DEL AMOR QUE PRODUCE LA PAZ. Los medios para alcanzar el bien común se han ido dando, y más y más se multiplican. Los sujetos son los hombres de buena voluntad.
¿Pero qué hacer con quienes no la tienen y buscan su bien particular? Más aún: ¿qué hacer con los enfermos morales? Más aún: con los demonios.
No crean que la política es la ciencia primera. Hay más en el mundo. Y el misterio de la iniquidad está operante.
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