sábado, 13 de abril de 2013

LO VERDADERO ES EL TODO


Si queremos contestar hoy a la pregunta qué nos hace más nación con la simple palabra abstracta: DEMOCRACIA habría tanto que decir como la historia de 2500 años. Y bien vista fue desde el comienzo la opinión como medida de la demagogia. Si queremos decir ¡ah porque hay elecciones libres! entonces pretendemos engañar porque ese tipo de elecciones populares se dieron en los ejércitos bárbaros o aún mongoles. Subásmolo en un escudo al gobernante popular y proclamemos nuestra esclavitud.
Hemos contestado que la Nación surge del fundamento de una cuádruple causalidad donde la forma es la republicana, de la cual la elección libre es una partecita ¡Cuánto hay que considerar y cómo la deducción del derecho del Estado! Mas ubiquémosla como causa formal o idea del estado nación. Una forma, cualquiera lo sabemos desde Aristóteles, requiere un substrato que es la materia de la economía. Allá está si quieren Hegel, aquí Marx, materia y forma. La materia es el desarrollo industrial de la producción que estaba en marcha en tiempos de Marx, hoy en la revolución tecnotrónica.
La forma del Estado República bien que considerado peyorativamente como liberal (cuando han recibido los liberadores hodiernos la libertad desde Rousseau, junto con la laxitud del vicario saboyano, es decir la patente para liberarse de la doctrina cristiana) está como la institución que garantiza la libertad del ciudadano. Las cuestiones si éste es todavía trabajador sometido al capital o no son accidentales, importantes (como cualidad y cantidad) pero no tienen la permanencia de la sustancia si hemos de hacerle caso a una distinción de la inteligencia pura. Sabemos empero que la cualidad y cantidad manifiestan la esencia.
Cuando un trabajador deja de serlo en relación de dependencia es ante todo un ciudadano y quizás se convierta para su desgracia por otra circunstancia fortuita en un “capitalista”. Esto último es cuestión de la materia. Cómo se aplica y adonde el capital es un proceso dinámico como el aumento mismo del capital que se expande en un mercado hoy infinito por Internet.
 Los principios republicanos en cambio son eternos e inmutables: división de poderes y absolutez “formal” del ciudadano. Lo material es cómo participa de los bienes, lo cual pertenece a la abundancia de los mismos por el trabajo y la producción (hoy las sembradoras con siembra directa, la tecnología asombrosa de las semillas que salen en terrenos antes inútiles y las cosechadoras manejadas por un trabajador super especializado va dejando aquellos conceptos como vacuos).
Sí: es una forma o idea pero esto no le quita realidad sino que lo establece en la LIBERTAD, nada menos, que no se mide por nada material y es una totalidad plena. Los demagogos cambian libertad de los ciudadanos por planes sociales a cambio de votos, lo vemos todos los días. Pero la historia ha sido siempre otra cosa que los hechos de los individuos (y sus intereses con los cuales van a la tumba) sin universalidad.
La materia requiere la expansión del desarrollo económico que requiere energía, industria, insumos, tecnología que expanden las posibilidades al infinito. Entre ellas las del trabajo más y más calificado. Sabemos cuan poco interesa esto a los políticos que cuentan votos cautivos.
Sin esto no emerge la autonomía de la nación y de sus ciudadanos.
Ahora, hemos dicho ya que es cuádruple la causalidad: nos queda la causa eficiente y la final. Hay un sentido en el ser nacional, un fin que trasciende, otra vez las ideologías transitorias de los individuos. El fin está puesto antes, dirían Solón y Parménides: ES THEMIS. Pero esto ya es otro cantar. Si os parece lo ya dicho  duro de escuchar más lo serán estas dos causas que Juan Bautista Alberdi distingue en sus Bases y puntos de partida para la Constitución Argentina. Alberdi rara avis pero vio su Constitución realizada y hoy amenazada…de nuevo ¡por liberal! Y toda revolución la sacan sin embargo de aquel molde liberal guillotinesco. Hay quienes aman el incesante rodar de las cabezas como quien les gustan las noticias policiales. A ello llaman “realidad”. Es correcto.

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