En la cuádruple causalidad habíamos mencionado la causa eficiente y la final además de la forma y la materia. Y este método de comprensión de lo que es, en este caso la totalidad de la Nación, por lo menos ordena el hecho institucional del Estado republicano como forma por un lado y por el otro el hecho de la base material de una nación. Sirvan de ejemplo los Estados Unidos de Norteamérica cuya super economía está configurada por las más estables instituciones republicanas que se han experimentado desde 1776. Forma esta, materia aquella ¿Cuál está primero? Imposible es separarlas pero notoriamente la forma preexiste y persistió a las fábricas de automóviles.
Las críticas feroces contra el capitalismo norteamericano no pueden invalidar el saber civil que procede de una luz santa: la de la libertad, que en este caso es real por el sustrato material de la producción de riqueza y la posibilidad de acceso a la misma. Las ideologías de izquierda se nutren de la crítica desde la famosa de Marx al derecho. Pero además por los errores fácticos de los individuos particulares que no ven la universalidad que los sostiene y creen que la libertad es un privilegio y no un don difusivo.
Dejando el terreno de lo contingente que es infinito porque siempre se le puede agregar un hecho negativo concentrémosnos en las dos causas que nos faltan y que son decisivas para comprender las falencias norteamericanas, que visiblemente están muy lejos de cultivar la filosofía aristotélica.
La causa eficiente también dice relación indisoluble a la final. Si la causa eficiente de la nación estuviera también en la libertad y la final igual esto sería lo mismo que anularlas. La causa del origen y comienzo fue la independencia colonial para la defensa de los intereses propios de los pobladores. Esto es correcto ¿pero puede ser la verdad?
Para nuestro constitucionalista, Alberdi, el origen de la Nación procede del don peculiar que da el creador en lo que hace al territorio con el cual se comprometen los que lo habitan. En el caso de América está esto cuestionado por los aborígenes que tampoco lo son absolutamente ya que un día ocuparon el continente. En realidad la tierra es de todos, la sabiduría de la naturaleza que concluye en la república lo consagra (ver el Tratado de la desigualdad de Rousseau) y para todos. Precisamente se necesita dirimir esto con la Revelación del Padrenuestro.Hay un padre común pero esto hay que asumirlo y parecemos lejos de hacerlo.
Lo que sí observa el legislador es que el territorio de quienes habitan en un momento próximo a darse una Constitución (a la cual blasfeman llamando liberal) les pone una dirección por obra de quien lo dona. ¿Pero para qué lo dona? Para glorificarse el Padre en los hijos que alcanzan la paz desde la justicia: he aquí la causa final. LA PAZ ES LA ÚLTIMA PALABRA DE LA HISTORIA.
Para alcanzar el fin en la NACIÓN y en las NACIONES ENTRE SÍ HAY QUE APLICAR EL SERMÓN DE LA MONTAÑA: ASÍ LO DICEN ALBERDI Y ¡GANDHI!
Hay que ceder cada una y cada uno. Al fin al cabo lo promulgó HESÍODO en los TRABAJOS Y LOS DÍAS:
LA MITAD VALE MÁS QUE EL TODO.
Y volvemos a Solón, primero en dar CONSTITUCIONES con
EYPROSYNE
DIKE
EIRENE
La paz es resultado. La causa final sostiene todo ¡Aquí esta la falencia del ESTADO del Norte! que no obedeció a Washington absteniéndose de intervenir y cosechando en y para sí la libertad.
Las críticas feroces contra el capitalismo norteamericano no pueden invalidar el saber civil que procede de una luz santa: la de la libertad, que en este caso es real por el sustrato material de la producción de riqueza y la posibilidad de acceso a la misma. Las ideologías de izquierda se nutren de la crítica desde la famosa de Marx al derecho. Pero además por los errores fácticos de los individuos particulares que no ven la universalidad que los sostiene y creen que la libertad es un privilegio y no un don difusivo.
Dejando el terreno de lo contingente que es infinito porque siempre se le puede agregar un hecho negativo concentrémosnos en las dos causas que nos faltan y que son decisivas para comprender las falencias norteamericanas, que visiblemente están muy lejos de cultivar la filosofía aristotélica.
La causa eficiente también dice relación indisoluble a la final. Si la causa eficiente de la nación estuviera también en la libertad y la final igual esto sería lo mismo que anularlas. La causa del origen y comienzo fue la independencia colonial para la defensa de los intereses propios de los pobladores. Esto es correcto ¿pero puede ser la verdad?
Para nuestro constitucionalista, Alberdi, el origen de la Nación procede del don peculiar que da el creador en lo que hace al territorio con el cual se comprometen los que lo habitan. En el caso de América está esto cuestionado por los aborígenes que tampoco lo son absolutamente ya que un día ocuparon el continente. En realidad la tierra es de todos, la sabiduría de la naturaleza que concluye en la república lo consagra (ver el Tratado de la desigualdad de Rousseau) y para todos. Precisamente se necesita dirimir esto con la Revelación del Padrenuestro.Hay un padre común pero esto hay que asumirlo y parecemos lejos de hacerlo.
Lo que sí observa el legislador es que el territorio de quienes habitan en un momento próximo a darse una Constitución (a la cual blasfeman llamando liberal) les pone una dirección por obra de quien lo dona. ¿Pero para qué lo dona? Para glorificarse el Padre en los hijos que alcanzan la paz desde la justicia: he aquí la causa final. LA PAZ ES LA ÚLTIMA PALABRA DE LA HISTORIA.
Para alcanzar el fin en la NACIÓN y en las NACIONES ENTRE SÍ HAY QUE APLICAR EL SERMÓN DE LA MONTAÑA: ASÍ LO DICEN ALBERDI Y ¡GANDHI!
Hay que ceder cada una y cada uno. Al fin al cabo lo promulgó HESÍODO en los TRABAJOS Y LOS DÍAS:
LA MITAD VALE MÁS QUE EL TODO.
Y volvemos a Solón, primero en dar CONSTITUCIONES con
EYPROSYNE
DIKE
EIRENE
La paz es resultado. La causa final sostiene todo ¡Aquí esta la falencia del ESTADO del Norte! que no obedeció a Washington absteniéndose de intervenir y cosechando en y para sí la libertad.
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