jueves, 11 de abril de 2013

LA PEZ DE LA OPINIÓN GENERAL

Dejemos Lucas 1,46 y tomemos la tapa de cualquier diario y vemos el mal en superficie. Damos vuelta la hoja y vemos denuncias de quienes quisieron hacer un bien y no se los permitieron como agentes de la salud mental, vemos una foto de cómo tienen a los enfermos mentales, and so and so. Se caen las cosas en el subdesarrollo y la ideología crece sobre las carencias. Mayor vigencia de la ideología mayor subdesarrollo, es decir imposibilidad de resolver la cuestión social que pregonan como bandera y usan como poder.
Dejamos el cántico de la Virgen que ve a los ricos desposeídos y pensamos en la Nación que nos ampara y decimos que para que en concreto lo haga necesitamos el desarrollo y las instituciones del Estado libre para que cuaje. Necesitamos más pero dejemos el fin último que tantos aborrecen y caen bajo aquellas palabras: "me han odiado sin motivo".
El desarrollo pone los medios para la justicia aunque el fin exige una virtud de desposesión de quienes detentan el poder que raramente se ve. Los poderosos no son sólo las así llamadas corporaciones también lo son quienes acceden al poder. Sabemos que el poder transforma y que es ofrecido en las tentaciones como diabólico.
Pero volvamos al DESARROLLO de los medios de producción de un país que debe ser Nación no de nombre sino por abastecer las necesidades crecientes de sus ciudadanos. La autonomía de la Nación es la del ciudadano y viceversa pero reposa en la calidad y cantidad de su producción.
Para ello hace falta no sólo un frente político sino de base para la producción dirigido al interés nacional. Hemos dicho que la Nación vive por la integración de su economía desde cada región en vista del fin de la Nación que es universal. Universal quiere decir todo en uno que revierte sobre cada uno que como ciudadano es universal. La palabra pueblo y popular es abstracta y usada por la ideología para conducir al pueblo a una borrachera sentimental. EL camino es el del ciudadano que es universal y se ve como Estado y aún poéticamente como habitante de la patria. Ni Marx aceptaba la ideología sino como super estructura y se afirmaba en la autonomía del productor que tendría el poder ni Rousseau padre del Estado aceptaba el totalitarismo del pueblo dirigido.
Nosotros vemos al individuo como persona que es su libertad y tiene al Estado como garantía de ella. Cuando decimos Estado no decimos gobierno que está en la contingencia individualista de individuos partidos e ideologías ¡Hay tanto más para aclarar!
Pero dejémoslo por hoy. Aclarar porque el totalitarismo de lo que se hace y se dice es tenebroso y pegajoso.

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