La belleza en sí en la unicidad de su forma es la medida de lo que mide: la justicia. La inteligencia divina simple, ya trasponiendo la vista o idea platónica. Sin esta medida es vano ser hombre o bien es caótica su convivencia. Primer escalón.
Luego se ve la ciudad de Dios, el reino de los cielos que mide la razón o inteligencia. LA PAZ DE NAVIDAD QUE ATISBA LA GLORIA. En su ciudad hay moradas eternas y no es de este mundo. Segundo escalón, no fácil de digerir pues este mundo es inmediato.
Aquí en el mundo hay un cielo propio, el de la libertad que se configura en el Estado. La novena sinfonía canta este orden que concluye en el himno a la alegría. Se atisba la unión de los estados en la pureza de la libertad y la belleza. Esto no es una obra de arte desconectada. El tercer escalón.
¿Cómo se articulan las tres épocas? En primer lugar hay que decir que recientemente han sido reconstruidas, reconocidas y transparentadas como una obra de sublime arqueología filosófica.
Esta es la Historia hallada en su presente por la razón logotectónica. Y esto es hoy en la vecindad de la razón anárquica, es decir contra racional o contra histórica. En medio se interpuso la útópica modernidad con sentido singular donde se interponen las meditaciones del futuro de Marx, Nietzsche y Heidegger. Y se frena.
Hoy la razón logotectónica sabe de las tres esferas o presentes: historia, mundo y lenguaje. Los tres escalones mencionados de la Historia, los niveles de la modernidad singular extrahistórica y los de la submodernidad del lenguaje se han mostrado y son lo real.
Ahora escuchamos el himno a la alegría de Schiller, medio del saber civil, por Beethoven. Allí la libertad resplandece con los destellos de la belleza de la naturaleza. No se puede desoirla ni se ha podido a pesar de la anarquía.
Tampoco eL Nuevo Testamento con aquello: AMAOS MUTUAMENTE COMO YO OS HE AMADO podrá dejar de escucharse.
El primer escalón, el homérico quizás pueda intentar olvidarse si se pudiera sobrevivir a la lectura de los cuarenta mil versos hexámetros de la Ilíada y la Odisea en griego. Si se escucharan así veríamos el resultado.
EL FINAL DE LA NOVENA SUENA A LO LARGO DE TODA UNA VIDA Y SEGUIRÁ POR LOS SIGLOS. Desde el Elíseo.
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Luego se ve la ciudad de Dios, el reino de los cielos que mide la razón o inteligencia. LA PAZ DE NAVIDAD QUE ATISBA LA GLORIA. En su ciudad hay moradas eternas y no es de este mundo. Segundo escalón, no fácil de digerir pues este mundo es inmediato.
Aquí en el mundo hay un cielo propio, el de la libertad que se configura en el Estado. La novena sinfonía canta este orden que concluye en el himno a la alegría. Se atisba la unión de los estados en la pureza de la libertad y la belleza. Esto no es una obra de arte desconectada. El tercer escalón.
¿Cómo se articulan las tres épocas? En primer lugar hay que decir que recientemente han sido reconstruidas, reconocidas y transparentadas como una obra de sublime arqueología filosófica.
Esta es la Historia hallada en su presente por la razón logotectónica. Y esto es hoy en la vecindad de la razón anárquica, es decir contra racional o contra histórica. En medio se interpuso la útópica modernidad con sentido singular donde se interponen las meditaciones del futuro de Marx, Nietzsche y Heidegger. Y se frena.
Hoy la razón logotectónica sabe de las tres esferas o presentes: historia, mundo y lenguaje. Los tres escalones mencionados de la Historia, los niveles de la modernidad singular extrahistórica y los de la submodernidad del lenguaje se han mostrado y son lo real.
Ahora escuchamos el himno a la alegría de Schiller, medio del saber civil, por Beethoven. Allí la libertad resplandece con los destellos de la belleza de la naturaleza. No se puede desoirla ni se ha podido a pesar de la anarquía.
Tampoco eL Nuevo Testamento con aquello: AMAOS MUTUAMENTE COMO YO OS HE AMADO podrá dejar de escucharse.
El primer escalón, el homérico quizás pueda intentar olvidarse si se pudiera sobrevivir a la lectura de los cuarenta mil versos hexámetros de la Ilíada y la Odisea en griego. Si se escucharan así veríamos el resultado.
EL FINAL DE LA NOVENA SUENA A LO LARGO DE TODA UNA VIDA Y SEGUIRÁ POR LOS SIGLOS. Desde el Elíseo.
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