domingo, 1 de septiembre de 2013

LOS PECADOS CAPITALES

Sí, somos personas y por ende seres absolutos o imágenes del absoluto. Somos de Cristo y él es de Dios, dice Pablo. Esta condición hay que verla a una luz: la sabiduría paulina y johánica.
¿Tanto cuesta reconocer algo tan de-mostrado?
Pero si no se ve es porque quien obnubila nuestro campo visivo tiene éxito en echar nafta en nuestra ira natural. Y se producen las guerras y los resentimientos. También logra exacerbar nuestra concupiscencia. Lo del poder es verdaderamente una constante demoníaca en la historia. Se suceden gobernantes y todos actúan igual aferrándose al poder. A veces la república se los impide pero el ojo por ojo y diente por diente rige en el derecho internacional. La dureza de los corazones sigue tras dos mil años de Evangelio.
Efectivamente nunca he visto nada que más se confirme que el cuento de Génesis 3. Se busca discutir el hecho de la creación y de su narración en siete días. Pero nadie quiere reconocer lo sapiencial del hecho de la comestión del fruto dela árbol de la ciencia del bien y del mal.
El resultado del pecado se hace dolorosamente visible día tras día y se superficializa o se considera como un accidente removible por una moralina.
Son explosiones serias las que observamos por ejemplo en Siria junto con la respuesta que se piensa darle. El "nunca más" que se pronuncia tras cada genocidio es el preludio del próximo. No se quiere reconocer aquello del Génesis por considerarlo "religioso". Es tal furia contra la verdad comprobable día a día que se vuelve sospechosa.
¿Quien obtura la mente y seduce el entendimiento?
La persona es inamisible ¡Pero los pecados cómo operan sin ser reconocidos!
¡Ah el autor de las Morales ha quedado reprimido! Sea lo que sea que piense quien esto escuche diré:
NO SE ELIMINA LA ENFERMEDAD OCULTANDO LA CAUSA. Conocemos los siete pecados capitales y su fuente y tenemos el remedio.

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