La así llamada Sagrada Escritura ha proclamado en sus libros sapienciales que es infinito el número de los necios que es como decir en términos platónicos de los opinante y términos parmenídeos de los hombres de dos cabezas.
Sí ello es así y la democracia, para dolor de Platón, vive de las opiniones, lo que aquí se ha dicho: que las instituciones no han sido cosa de los opinantes que las usufructúan ni tampoco su permanencia es un hecho lógico o consecuente: de lo menos no sale lo más. La democracia es un don divino como se ve en Solón y los hombres como se comprende leyendo la Constitución de Atenas de Aristóteles la desnaturalizan enseguida.
Lo que afirmo es que así fue en aquel origen constitucional: somos deudores de un don. Y llegó hasta hoy en el lenguaje aunque nadie quiera recibir la Buena ley, la Justicia y la Paz y ser determinado por ellas y sin embargo lo sean.
Porque también el recibir cada uno el orden es un don que no vemos y ususfrutuamos. Somos justos por la justicia e injustos por nuestro afán particular.
Sí ello es así y la democracia, para dolor de Platón, vive de las opiniones, lo que aquí se ha dicho: que las instituciones no han sido cosa de los opinantes que las usufructúan ni tampoco su permanencia es un hecho lógico o consecuente: de lo menos no sale lo más. La democracia es un don divino como se ve en Solón y los hombres como se comprende leyendo la Constitución de Atenas de Aristóteles la desnaturalizan enseguida.
Lo que afirmo es que así fue en aquel origen constitucional: somos deudores de un don. Y llegó hasta hoy en el lenguaje aunque nadie quiera recibir la Buena ley, la Justicia y la Paz y ser determinado por ellas y sin embargo lo sean.
Porque también el recibir cada uno el orden es un don que no vemos y ususfrutuamos. Somos justos por la justicia e injustos por nuestro afán particular.
No hay comentarios:
Publicar un comentario