domingo, 10 de noviembre de 2013

EL PODER CELOSO

La política es una esfera donde el príncipe de este mundo está implicado como se observa en las tentaciones de Jesús.
Jesús rozó el poder como presunto amenazante del mismo y fue ejecutado por ello. El poder no mide bien: una presunción le basta para disparar su decreto. Herodes el viejo y los saduceos gobernantes lo evidencian. 
Pero la experiencia propia, no la del lector de Shakespeare, profeta de Inglaterra, lo indica claramente: he visto morir al héroe de mi adolescencia: J F Kennedy. Y luego que en la esquina de mi casa le di la mano a Robert Kennedy tuve que verlo morir por TV.
El poder es extremadamente celoso.Y cuando alguien se aparta de su lógica o mejor dicho contra lógica busca derrocarlo al menos si ve que encuentra aliados para ello. A veces basta la envidia unida a la necedad para hacerlo. Casi se podría decir que la necedad es la celosa de quienes con inteligencia platónica operan desde el poder. Es decir cuando gobiernan los filósofos o por lo menos se acercan a las virtudes morales e intelectuales.
La necedad junta los votos para hacerlo. ¿Mas quien ayuda y mueve en estos procesos? ¿Será el mismo que movió al pueblo ante Pilatos?
Por los frutos se conoce tanto a quien gobierna con sabiduría y sobre todo a quien lo derroca con ayuda del infinito número de necios. No lo digo yo, lo dicen los libros sapienciales...más Heraclito.

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