Existe la opinión generalizada que la verdad de antes no es la de ahora y la consecuencia lógica que ésta no será verdad mañana. La gravitación sin embargo sigue "gravitando" por más que se ha descubierto la expansión del universo que parece luchar contra ella. Para Alberdi como debe ser: "no hay más que un derecho, como no hay más que una gravitación universal".Y esto para afirmar lo que hasta ahora no está claro: que los objetos del derecho internacional son los mismos que los del derecho civil, las personas entre sí o los estados, lo que es crimen en un caso lo es en el otro. La guerra decidida por un grupo o nación per se es un crimen. Sea por un ideal, necesidad o interés. Quien a hierro mata...
Gracias al padre de nuestra Constitución sé que era verdad lo que sentía cuando odié la escalada en la guerra del Vietnam y me lamenté de la última de Irak. Y me alegré de la verdad que asistía a Rogelio Frigerio en aquella célebre polémica cuando el escéptico argumentaba que estallaría la tercera guerra mundial por necesidad de la expansión imperial y Frigerio en cambio decía que estallaría la paz por la necesidad del desarrollo. Alberdi escribía con la fe en las leyes de la economía política de entonces: "el comercio que es el gran pacificador del mundo después del cristianismo es la industria internacional y universal por excelencia...si queréis que el reino de la paz acelere su venida dad toda la plenitud de sus poderes y libertades al pacificador universal...cada prohibición aduanera...cada requisito inquisitorial de la frontera es una atadura puesta a los pies del pacificador y es un cimiento puesto al interés de la guerra...". Ahora ya con la globalización ciento cincuenta años después y pasada la guerra fría y el peligro Chino tenemos el mercado más dinámico de la historia y nosotros estamos salvados en Latinoamérica por vez primera con los comodities por China.
Claro está Alberdi veía la causa material en unidad con la formal, que es la libertad. Y se lo califica de liberal por más que ve que la Providencia de la revelación cristiana es una sola ley moral que regla todos los actos de la vida sin admitir dos especies de moral una para los que mandan y otra para el hombre común. Aquí vio la causa final, el fin último de la moral. Pero no podía avizorar una esfera donde no habría moral alguna que mida como es el el caso de nuestra esfera posmoderna. Primero más allá de la moral y luego en la desestructuración del logocentrismo. Sin embargo hoy existe en el nivel político el Mercado Común y la caída de las barreras aduaneras tal cual surgía de la razón.
El problema de la moral está en otra dimensión. No hay más moral pero si la persuasión del ETHOS. OTRA VEZ ESTAMOS EN EL ABSOLUTO DEL HOGAR Y DE LA PATRIA. La verdad de la esencia o la esencia de la verdad.
Sigue valiendo la gravitación universal y hay "verdad".
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