martes, 21 de junio de 2011

EL ACOSAMIENTO DE LA PERSONA

Así como sospechamos que los partidos políticos populistas que asumen el gobierno para defender a los pobres no tienen interés en que se individualicen y progresen como hombres de clase media sus protegidos y quizás algunos los prefieran pobres y dependientes pero votantes del partido que los defiende, parece que en otra dimensión, la ontológica, la persona no es deseable para los acosadores de la cultura que los quieren bien subsumidos en ella.
Y la persona no es ni china, ni hindú ni inglesa, por más bellas que sean estas culturas y la solidaridad que les deban los individuos a sus respectivas sociedades. En lo que respecta a la así llamada cultura occidental parece que debemos objetar toda tradición y avanzar hacia la liberación pero sin liberar la persona sino anulándola. Porque parece que son unos los que nos liberan, los literatos, como aquellos que nos gobiernan desde los partidos populistas que defienden nuestros intereses en nombre de la justicia.
Mas cada uno de nosotros, de todos, está en el ser: tal es su interés, inter esse. Y allí escucha al Verbo que lo hace en su íntima dilección "persona". No es ella ni cuerpo ni alma, es simple, es intimidad que la dilección despierta. Y digo dilección y no amor que es equívoco.No le es extraño a nadie que dentro de la sacralidad de la familia ama a sus hijos.
Creo que cualquiera puede ver la emergencia de la persona desde los padres griegos a San Agustín, quien reflexionó sobre la Trinidad de personas y escribió el libro de los libros: de TRNITATE. Y luego ver gratis el tratamiento que el Aristóteles de la época media le dio: me refiero a Tomás de Aquino. No creo que sea este misterio un conocimiento exclusivo de exquisitos y que sea inaccesible. Porque nos va todo en ello: el saber cómo somos personas (no meramente individuos en la sociedad)
A mí por de pronto me llegó el tiempo de ver que todo, las cosas de la vida y de la sociedad, es super estructura de la persona que cada uno es destinalmente y todo lo tengo por basura para poder detentar lo que se me ha dado y que desde pequeño siento hablar en mí. Lo demás es "cultura". Sí que había leído con placer LA REBELIÓN DE LAS MASAS pero después cuando pasé por los ingenuos y simples escritores de la Trinidad y por los capítulos 14,15,16 y 17 del evangelio de San Juan (escritor fundamental para los pensadores de las tres centurias primeras de nuestra era, Plotino, por ejemplo) no comprendí a lo largo de la vida intelectual cómo todo es fundamental en la educación menos la hypóstasis, la sustancia, es decir la persona: sustancia individual de naturaleza racional, lo real en primer grado, más aún: nostros mismos en cuanto despertados al ser por la dilección de quien nos ama...como hijos muy queridos en el Hijo que eternamente de Él procede.
Y en las culturas lo que las sostiene y está debajo es...la persona y en ellas lo que vale es la organización social y el poder y los símbolos y aún Dios altamente cubierto por los mismos. Y sin embargo Él es Persona entre cercanía íntima de Personas. Y lo demás es nada, porque además de la íntima dilección NADA ES, COMO PODEMOS LEER EN EL HIMNO DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS (1COR.13) Todos lo han podido leer pero muchos han corrido tras las cosas que no son porque no permanecen. Y han librado interminables guerras para obtenerlas. Hamlet se admiró de Fortinbrás mientras él seguía indeciso en la acción y firme en la intelección.
Intus legere, vuelve a tí mismo le decía el Espíritu a Agustín y allí más íntimo que yo mismo estabas tú, que estabas conmigo y yo no estaba contigo: "conozcaos yo conocedor mío". Esto cualquiera ha podido leerlo en las Confesiones y sin embargo la cultura occidental ha sido una desenfrenada carrera hacia la exterioridad de las cosas con el poder de crearlas más y más. Hay fórmula 1,2,3...Carrera hacia afuera.
La persona sin embargo en el abogado Mahatma Gandhi fue brotando hasta los ayunos hasta la muerte para conmover la intimidad de las muchedumbres y despertar en uno y otro, precisamente, la persona ¡Creyó hacerlo hasta en los dinastas del imperio inglés, al cual San Agustín les quedó muy atrás y Hobbes muy adelante! Era él un socialista pero al mismo tiempo un santo, es decir una persona definitivamente real que en la sociedad solamente veía personas y a las cosas lo veían como lo que son y a la sociedad como dependiente de las personas.
Rousseau lo mostró, Alberdí lo escribió en el Crimen de la Guerra, Gandhi, que estudio leyes en Inglaterra vio que el estado era la persona y lo demás una maquinaria. Y por eso los estados debían ajustarse al derecho de las personas en cada una de las cuales está el poder y a su fundamento absoluto: LA CARIDAD.

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