miércoles, 8 de junio de 2011

ALBERDI ANTES QUE GANDHI CON EL DERECHO EN MANO

El padre de nuestra constitución inicia así el CRIMEN DE LA GUERRA: el derecho que se adjudica a la guerra es un sarcasmo de la civilización porque los actos que en cualquier nación son crímenes la guerra los sanciona como honestos y legítimos. La causa la pone nuestro jurista en el derecho romano llamado de gentes que es el derecho internacional donde los otrosw eran bárbaros y enemigos para un pueblo de juristas cuyo derecho civil reconocía el derecho de cada romano (la caridad en casa). Así todo derecho externo se regía por el derecho de guerra y expropiación, como manantial de la riqueza. Es el gobierno de la espada, militar substituida a la justicia como principio. Cita a Pascal: NO PUDIENDO HACER QUE LO QUE ES JUSTO SEA FUERTE SE HA HECHO QUE LO QUE ES FUERTE SEA JUSTO. Llueven los ejemplos de esta romanidad (está delineado en el comienzo de la ENEIDA dedi imperium sine die...todo es ferreo allí poetizado por el suave poeta que comienza con la palabra "arma" virumque cano)pero se nos ocurre la ingenuidad metafísica de Pilatos cuando le decía a Jesús:¿no sabes que tengo el poder para soltarte...? Y Jesús: "no tendrías poder si...".
Todos somos todavía romanos decía Alberdi en 1870, época de Bismarck (¡lo que se venía!)Señala el despojo como medio legal de engrandecimiento y el derecho de guerra, es decir el crimen, como una industria tan legítima como el comercio. Y lo peor es que la jsuticia que es neutral en el debate sometido a su fallo en la guerra se coloca en las partes litigantes, dodne la parte interesada se erige en juez. La guerra es el crimen de los soberanos, dice, y se queda en nuestra retina la obra de Shakespeare ENRIQUE V dos veces llevada al cine por los ingleses, intentando notoriamente con ello glorificarse, donde se puede tocar con los ojos la carencia de fundamento del rey en tierra extranjera antes de la batalla el día de San Quintín, la célebre batalla de Azincourt. El encargado del derecho desde una parte interesada dispone de las vidas para hacer valer su particularidad, es una violación de la justicia por el edterminio de seres libres.
Y esto es flagrante despues del cristianismo que es dice nuestro padre LA MORAL DE LA CIVILIZACIÓN ACTUAL POR EXCELENCIA. EL CRISTIANISMO, afirma, ES LA ABOLICIÓN DE LA GUERRA O MEJOR DICHO SU CONDENACIÓN COMO UN CRIMEN. El catecismo cristiano es el de la paz. Así que parece exagerada la posición de Gandhi frente al imperio inglés al cual quería convertir a la paz con la resistencia activa frente al derecho de expropiación en nombre del SERMÓN DE LA MONTAÑA. Precisamente esto es lo que subraya Alberdi en este momento: el día que Cristo ha dicho: presentad la otra mejilla, la victoria ha cambiado de naturaleza y de asiento...el cesarismo ha recibido una herida de muerte...todos han quedado postrados a los pies del sublime abofeteado...así ha conquistado las dos cosas más grandes de la tierra: la paz y la libertad. Paz a los hombres de buena voluntad, que es la que sabe ceder pudiendo resistir. Pareciera que el santo abogado hindü hubiera abrevado en el aqbogado tucumano. Y sigue profundizando en el terreno espiritual: la paz no vive en los tratados...existe en la constitución moral de cada hombre. Gandhi no quería echar a los ingleses como sus amigos sino cambiar a los hindúes y convertir a los ingleses ¡y lo intento con los célbres ayunos hasta la muerte!
En fin la guerra es una manera de administrar justicia en que cada parte interesada es la víctima, el fiscal, el testigo, el juez y el criminal al mismo tiempo. El acto de constituirse en juez de su adversario es el delito. No sabía lo que vendría en los pueblos que no solamente dejaban el sermón de la montaña sino el mandamiento del Sinaí, que es absoluto: NO MATAR. Alberdi sigue con su argumentación jurídica. Esto es bueno para nosotros hoy adentro de la Argentina y para los europeos que todavía siguen justificando bombardeos en nombre de una justicia débil.
Para nosotros el valor de la Constitución Argentina se resalta viendo su cimiento y comprobamos la desobediencia a la historia frente a lo que debió hacernos la nación que cantamos en el himno y que desdecimos con la anarquía intelectual de nuestros dirigentes. Tenemos base en nuestra LEY FUNDAMENTAL pero nuestras creencias son otras. Por más que nadie de esta dimensión deja de suscribir hoy el CRIMEN DE LA GUERRA Y DEL PODER DE LA VIOLENCIA. Todo es lucha anti imerialista en las juventudes. La palabra lucha debe implicar como en el jurista tucumano y en el hindú: la lucha consigo mismo para alcanzar la paz y resistir exigiéndola a los romanos del derecho de gentes, que defienden la libertad ad intra y se hacen valer con las armas ad extra. PLUS CA CHANGE PLUS C'ESTA LA MÊME CHOSE ¡Los franceses están incluidos aunque eran galos! Y si no que lo digan sus explosiones atómicas...

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