La sentencia de la encíclica POPULORUM PROGRESSIO se refiere a la concordia de los hombres que "dice unión de los apetitos entre diferentes apetentes" en cuanto cada grupo se vea en la posesión de los medios de vida necesarios por medio del trabajo bien remunerado que se verifica en la dinámica del desarrollo, superador la estructura infeficaz del subdesarrollo, transmisora de pobreza crónica e inmovilidad social.
Estos medios necesarios son los medios de la virtud, son los medios para ejercer libremente actos buenos en medio de una satisfacción sufciente de las necesidades. Pero esta base material, que requiere la libertad de la forma democrática exige al mismo tiempo un educación del hombre en cuanto hombre, una educación moral basada en un fin que trascienda la dimensión de los medios materiales y que se muestre como absoluto.
Esta formación filosófica postulada por Platón en la República que promueve el orden en el ciudadano es la paz que unifica armónicamente las fuerzas vitales e intelectuales. Este orden es la paz como tranquilidad en el orden de lo par y lo dispar. Lo superior debe someterse a lo inferior. Lo sensitivo a lo racional y lo racional al principio absoluto, a la destinación, al sosiego de todo ser creado o finito o temporal.
La paz del hombre consigo mismo por la unificación de sus apetitos hacia lo bueno y bello y la concordia en las relaciones sociales por la justicia social habilitada por el desarrollo en la democracia republicana son tema de la constitución nacional según el padre de la Constitución Argentina. Dios es la causa de toda razón y justicia y la educación cristiana sería la encargada de habilitar para este camino de la paz.
Hoy esto parece imposible en el proceso de liberación posmoderna que cerraría el camino a la más mínima educación al respecto. La paz que será la última palabra de la historia según Juan Pablo II no está no siquiera en el horizonte ni hay a la vista medida alguna que produzca orden. El nuevo humanismo que postula Pablo VI en su encíclica sin embargo es un desafío plausible. Si no debe haber hombre sino desestructuración ¿qué puede haber en cambio?
Si el hombre ha muerto y el ser ha quedado fuera del foco de la esfera actual del Lenguaje ¡qué sea así! El habla nos habla indicándonos el hogar en los poemas homéricos, la caridad que nunca pasará en los himnos paulinos, la patria de la naturaleza y de los hombre enraizados en ella. El lenguaje fundamental de estas sabidurías históricas nos indica la paz y nos deja la paz. No podemos sino fijarnos asentarnos y permananecer en la persuasión de la verdad, que ama mostrarse expresándose. El nuevo humanismo que se acompase con el desarrollo será el del hombre al cual la verdad haga libre y sosegado y en el cual el ser hombre hombre ya no sea el objetivo sino el ser más humano por medio de una diferenciación de sí mismo como mundanal.
Se requiere para ello una esmerada áscesis ¿Quien lo duda si es responsable?
Los dos blogs anteriores estuvieron maculados por el error. El anterior no pertenecía a esta página sino a otra llamada losquetienen hambredesantidad. Y el anterior quedó inconcluso por razones que desconozco. Ojalá se cumpla con todo el objetivo de la reflexión acerca de la confusa situación de la realidad inmediata para alcanzar la paz en la verdad del pensamiento.
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