"La prevalencia de lo parcial sobre lo total constituye la causa más profunda de todos los retrocesos político-sociales" (Frigerio). Es la Nación este todo y en función de él deben resolverse los problemas de la parte, por ejemplo de la clase trabajadora, porque las clases integran la comunidad de la nación que es republicana y democrática. La parte también como parte es un todo si éste no ya es un mero agregado de grupos y si la parte o lo parcial no responde a la integración de ese todo se deshace ella misma. Porque la Nación es la idea encarnada en cada parte sin padecer por ello mengua alguna. Ya hemos dicho que el ser es íntegro y uno.
Lo mismo sucede con la Iglesia que hoy se cree una institución material formada por individuos llamados curas y un número de fieles o laicos. Pero si la Iglesia se llamó "católica" lo es por el TODO (KATH-HOLOS: de acuerdo al todo o lo universal) Y esto reposa en el hecho de la encarnación del hombre-Dios que es la cabeza del cuerpo: un concepto de la fe que a primera vista parece mera idea edificante pero que adquiere su realidad efectiva del cuerpo de Cristo crucificado muerto y resucitado. Podrá uno tener o no fe pero jamás debe pensar que la Iglesia sea lo que se ve en la sociedad sino el acontecimiento del ser que en la Persona del Hijo que procede trinitariamente del Padre posee por sí la naturaleza de Dios y asume la humana en Jesucristo. Así la Iglesia es un misterio grande o sacramento de la piedad que recibe efectivamente el ser de Dios que ama al Hijo y ama al hombre en él hasta el punto de entregarlo por los hombres para ser ofrenda santa e inmaculada. No es la institución llamada Iglesia en su visibilidad otra cosa que la custodia de este tesoro sacramental donde se da el operar de Dios en nosotros, es decir el Espíritu Santo. Y por eso es "CATÓLICA".
Entre los hombres en el seno de la sociedad hay un cierto caos que disminuye o aumenta por momentos pero la Nación "es" ese todo íntegro y compacto que reclama la racionalidad del Estado, que también se confunde con la administración del mismo y de sus gobernantes.
Tambien la Iglesia en su superficie se encuentra con ese caos que refleja el de la sociedad histórica del momento pero en ella es el ser, a quien todos llamamos "Dios". Lo demás es una custión de detalle o mero accidente. En el órgano periodístico oficial del Vaticano está escrita como epígrafe la siguiente máxima: "Nada parcial prevalecerá".
Los hombres lucha desde la parcialidad. Eso es condición de la finitud. Pero esa parcialidad puede encerrarse en sí y perecer como un sarmiento segregado de la vid o integrar el todo donde sin duda dará sus frutos. Así la clase obrera integrada en la totalidad de la Nación republicana y democrática recibe estas condiciones esenciales para ella: de allí viene y hacia allí debe ir. El fruto en el elemento de la democracia será alcanzar el derecho del trabajador que le correponde como ciudadano que es ser libre no solamente ad intra de su organización sindical y en su condición política sino en
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