lunes, 2 de mayo de 2011

LA NACIÓN ES UN DESTINO

Se dice que la nación es una entelequia como si esta palabra designara un ideal abstracto y no la posesión del fin o bien de los hombres que habitan un territorio que ya está propuesto en el principio y que por lo tanto determina el movimiento hacia el fin de los fines.Tal es el MOVIMIENTO NACIONAL: no cosa de las voluntas particulares sino de éstas determinadas por lo que Alberdí llama DESTINO PROVIDENCIAL. Rousseau, el padre del estado republicano, dijo que sólo se puede habitar en la región de las quimeras. Y la patria es ese lugar bajo la luz de la absoluta libertad que brota de la naturaleza. Alberdi por nuestra parte es el padre de nuestra CONSTITUCIÓN e integraba a Rousseau y a su corriente, encarnada en Moreno y Rivadavia, con lo recibido por la tradición, denostada por los liberales puros, y que se adscribe al partido federal. Leemos en las Bases y puntos de partida para la organización Nacional que las dos líneas en pugna se reconcilian en uns síntesis que desemboca en la CONSTITUTCIÓN que servirá para el desarrollo de la Argentina por la venida de población con capitales, por la LIBERTAD INDUSTRIAL, por la instalación de otras Buenos Aires en los cuatro puntos cardinales. Claro: veía a los Estado Unidos, la constitución de California y el precedente del Dogma Socialista ¿Conoció el pensamiento hegeliano en Europa? La lectura del comienzo de las Bases lo hace adivinar y he escuchado en una conferencia dada por Gaspar Pío del Corro que Alberdi fue alumno de Victor Coussin.
Vio en su germen la síntesis de unitarios y federales con un pensamiento especualtivo, es decir que asume las diferencias contrapuestas indicando la fuerza efectiva y unitaria que pondría en marcha la nación para que no lo fuera más de nombre y lo fuera efectivamente: le hacia falta la unidad que produjera, por la libertad real, lo que se ha llamado desarrollo económico integral sobre un territorio por medio de una suerte de revolución industrial enraizada y no consumidora de los productos importados. Debían los inmigrantes producir aquí y realizarse la acumulación de capital por medio de la libertad y no sólo del libre cambio, cosa que ocurrió en una medida no suficiente y jugando todo a una sola carta: el puerto de Buenos Aires y los intereses de Gran Bretaña. Ya él lo decía en 1946: seguíamos sin modificar el centralismo monopólico de la colonia.
Mas de cien años después lo escribe Rogelio Frigerio en las CONDICIONES DE LA VICTORIA(1960)y exhorta a comprender cuales son las condiciones para el desarrollo que estaban llevando a cabo con un presidente legalista, cómo es, este concepto científico, un requisito para la integración, cómo de esto surgiría la nación real y efectiva y no formal y existencialmente débil, desintegrada por los partidos puramente ideológicos, por los intereses monopolistas (hipostasiados como "el enemigo de la nación") y por la desintegración territorial que produciría la pobreza estructural o sudesarrollo con sus crisis permanentes inflacionarias.
Al no reconocer el movimiento necesario hacia el ser nación que venía por contraposición de unitarios y federales, liberales y radicales, democráticos formales y justicialistas populares, que se integraba en la síntesis del legalista y filósofo Arturo Frondizi se fracturó la historia vivida con tantos esfuerzos contrapuestos que alcanzaron la nueva síntesis.
Alberdi en el SISTEMA ECONÓMICO RENTÍSTICO DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL había escrito que esta constitución era para el DESARROLLO (pensar en el primer estado del mundo California) y que Adam Smith era el Homero de la Economía Política.Si no le eran ajenos los poemas homéricos entonces comprendió lo que significa "habitar en la patria".
No se realizó este objetivo concreto del desarrollo e integración hasta Frondizi. Antes valieron por separado la pura democracia (Yrigoyen) y la justicia social estatuida en la ENCÍCLICA QUADRAGESIMO ANNO (realizada por la epopeya peronista) y en el medio el "enemigo" separando a los partidos e ideologizando la concretidad del desarrollo de las industrias de industrias y de los insumos básicos de la economía moderna.
¿Qué nos hace más nación (preguntaba Frigerio) importar el petróleo que significaba dos tercios del valor de nuestras exportaciones o establecer contratos para que a riesgo exploraran y lo obtuvieran en nuestro territorio, multiplicando el trabajo argentino y vendiéndole a YPF (¡a PRECIOS INFERIORES AL MERCADO INTERNACIONAL!)?
Un nacionalismo de fines en una mentalidad hispánica de ideologías de izquierda y de derecha que se movían en lo que Marx llama la superestructura ¡Hoy en la Argentina volvemos a importar combustible y gas después de autoabastecernos! Y no industrializamos el gas sino que lo mandabamos al extranjero cuando nos sobraba.
Y así con el acero y con el carbón, la soda solva,el caucho etc. Pero todo esto con un plan de estabilización que tardaría en fructificar. La impaciencia, la provocación, la envidia hicieron que se interrumpiera este gobierno constitucional con la excusa de que habían ganado los peronistas una elección reñida cuando el presidente legalista se empeñó, arriesgando todo, en levantarles la proscripción curando momentáneamente el trauma histórico de fusilamientos y desmanes menores del otro lado. El enemigo separador había tenido éxito y tras Martín García se inició el olvido más profundo, el olvido de la nación y comenzó el ciclo de los gobiernos militares que venían a corregir la inoperancia de los políticos y fueron dominados completamente por la malignidad de la grima, por la aniquilación, en el claro del ser que al abrirse se cerraba tenebrosamente.
¿Hoy estamos cerca de reaunudar la historia? El panorama del comercio exterior es otro y la era de la tecnología avanzó sobre el planeta. Pero la mente debe ver la nación que es "el ser" de todo.

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