Arturo Frondizi vio claramente que la prosperidad argentina había sido aparente porque un país sin industria estaba condenado a depender de una producción desintegrada y sin autonomía de la nación, lo que equivale a decir sin nación. Nación y autonomía son miembros de una ecuación ¡Importábamos las baldosas en los treinta! nos dijo a unos estudiantes secundarios de final de los sesenta que lo fuimos a entrevistar en medio de un trabajo escolar sobre los hidrocarburos.
Sólo el ver sacia dijo Dante, refiriéndose al contemplar.Hay que estar presente para ver y sentir. Ví al héroe de mi primera adolescencia cuando era presidente y mi colegio estaba a tres cuadras de la casa de gobierno ¿Cómo no admirar la actitud sapiencial de tal presidente que "dio cátedra en la política argentina" (palabra de Antonio Cafiero en la despedida ante el féretro)? Y su perfil legalista fue mi primer concepto de la política mientras se estaban librando las batallas del petróleo y del acero que se consumó cuando veíamos por televisión las elecciones donde se habían levantado las proscripciones electorales al peronismo y tras la ¡estrecha victoria! de estos hubo que anular las elecciones para evitar el golpe que de todas maneras se llevó a tal estadista del poder (estimado por Kennedy y De Gaulle entre otros: hay anécdotas)
¡Y dirán que fue la derecha! ¡La izquierda también! Unos por izquierdista y otros por derechista, porque fue amigo de Pablo VI colaborando con Juan XXIII (el papa que renovó la Iglesia) además de los mencionados estadistas y recibió al Che para mediar con Estados Unidos, cosa que hoy se pretende todavía. Lo que sucede es que estas determinantes de izquierda y derecha acababan de ser asumidas en lo que Frondizi concibió como el Movimiento Nacional (poco tiempo antes de su muerte me llegó a casa una tarjeta suya invitándome a afiliarme, no ya al MID, sino al Movimiento Nacional, su libro de este nombre donde se ve la dialéctica de la historia, muy anterior, debe estar en INTERNET).
Pero "asumir" significa hegelianamente alcanzar el nivel de la filosofía del espíritu Y MOVERSE EN EL ELEMENTO DEL CONCEPTO ESPECULATIVO QUE ASUME LA SEPARACIÓN DE LA RAZÓN DIALÉCTICA. No había separaciones estancas para el estadista que vimos gobernar y luego llevar sabiamente su exilio ¡Hasta hoy chitón! Mejor que nadie con su conciencia insanable de inmediatez se ocupe: ya Orfeo fue destripado.
Queda esta anécdota: ya en épocas de Illia, anulador de los contratos de petróleo firmados por Frondizi (no asustarse: hoy se prohibe la exportación de carne, estamos en una suerte de contra historia ) llegó a la Argentina De Gaulle y al pisar nuestro suelo dijo: ¡quiero ver al presidente Frondizi! Claro le dijeron: General, no es más presidente...y él contestó: quiero ver al presidente Frondizi...
Yo interpreté siempre que Frondizi seguía siendo presidente hasta que se reconociera objetivamente la tropelía de su destitución: no por la persona sino por la historia cuya enjundia, cuyo mandato destinal él estaba siguiendo en su gobierno. El ejemplo mas próximo lo tenemos en que dentro de la concepción mencionada del MOVIMIENTO NACIONAL se continuaba el sentido filosófico del justicialismo depuesto violentamente ¡tres años antes y en medio del revanchismo reinante! Mejor que no lo reconozcan aún: quedan muchos hombres bicéfalos todavía (hasta hemos visto un remozamiento de los setenta en nuestros días) Y esto puede verse en el ignorado libro de Perón el MODELO ARGENTINO. Perón le dio los votos desde el exilio como San Martín el sable a RosaS: sabía lo que hacía. Dice entre otras cosas más que interesantes para nuestros aprendices de cangrejos: la doctrina justicialista es la realización de la doctrina social de la Iglesia. Y Frondizi parece haber colaborado en la redacción de la POPULORUM PROGRESSIO, por eso he destacado el concepto de CONTRAHISTORIA.
Y contrariaron la historia misma, no a un grupo político (llamado con tono desdeñoso "desarrollistas" que es como los brujos de las tribus llamaban a nuestros "médicos") al encerrar a Frondizi en Martín García y para esto no hay dialéctica y asunción: quedan todos los elementos dispersos y sin unidad ¿Hasta cuando?
Por eso hemos vivido una contra historia, es decir una suerte de castigo en primer término. Los políticos de consuno se alegraron del derrocamiento de un Frondizi que dando elecciones libres quedó segundo de los peronistas a 200.000 votos de distancia perdiendo la provincia de Buenos Aires pero sumando 1.800.000 que junto con los partidos llamados "democráticos" (900.000) superaban por vez primera al peronismo. Y uno de ellos matado luego por la guerrila dijo: "muerto el perro se acabó la rabia".
Tristemente comenzaba la contra historia, que fue paso a paso retrocediendo intentando en cada nuevo gobierno "comenzar de nuevo una historia que es siempre la propia".
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