lunes, 23 de mayo de 2011

EL DESARROLLO Y LA PAZ

El desarrollo es la base, la causa material para la paz, la forma es la de la libertad, garantizada por la Constitución republicana cuyo espíritu es. El fin es lo transmundano y eterno que determina, mide y destina todo y sin lo cual la forma y la materia pierden sentido y se deforman. Lo transmundano (apresurénse a negarlo posmodernos) es el cielo como dimensión de Dios más allá de la dimensión de los hombres que llamamos "mundo".
Pero hay un más acá del mundo, la tierra, donde siempre se han asentado "los pocos sabios que en el mundo han sido"; aquí está lo que llamamos hogar (OIKOS, VICUS -CERCANÍA- FOCUS, HOGAR) Es el sitio donde desde siempre se recluyeron los hombres espirituales edificando su ermita. En la venerable China por ejemplo el ermitaño Dai Yong se retiró a la montaña en tiempos de la dinstía Song para no participar en el gobierno; diríamos nosotros: se retiró del mundo (tema tratado por nuestro Fray Antonio de Guevara en MENOSPRECIO DE CORTE Y ALABANZA DE ALDEA). Allí se dedicaba a la música y a la educación de los niños. Jesús: EL REINO DE LOS CIELOS LES PERTENECE A LOS NIÑOS.
Así el fin transmundano tiene su raíz en la tierra y ese fin es la paz: hacia él fue creciendo Mahatma Gandhi, hacia aquí fue creciendo su alma en detrimento del obstáculo del cuerpo y sus necesidades sensuales y violentas (estremézcanse posmodernos con este testimonio de santidad concretísima y efectiva en la realidad inmediata en lo que a liberación atañe). El cielo en la tierra es lo pedido en el PADRENUESTRO. Hoy en la esfera del lenguaje cobra realidad plena: decirlo es recibir su realidad.
Compensar el desarrollo entonces -como quería Pablo VI- es la obra liberadora de lo superfluo llevada a cabo por Gandhi siguiendo a Thoreau y a Tolstoi: LA VIDA SENCILLA DE LA GRANJA DONDE SE ADQUIERE DIGNIDAD HACIENDOSE LAS PROPIAS COSAS QUE NECESITAMOS. Esto vale como canto de alabanza liberador del espíritu, es orar con las cosas: artesanías, horticultura etc; todo un impulso en la naturaleza humana que la revolución industrial y tecnotrónica sepulta reemplazándolo por el embobamiento de la persona que es única e impredecible en su creatividad "humana" no técnica. Se crea humanidad haciéndose santo.
Gandhi, ya un patrimonio de la humanidad, mostró qué es ser persona con el sentido totalmente quijotesco de la realidad.
Sin desarrollo transparentado por la cuidadanía republicana no hay realización del hombre que vive desde un substrato biológico y social y sin persona que surja por una espiritualidad ascética (mostrada ahora, por ejemplo, por Gandhi) no hay HUMANIDAD.
Es decir lo de la Gaudium et Spes: sin Dios no hay hombre. Alégrense los posmodernos (todos lo somos por continuidad líneal de los modernos)porque esto no quiere decir: "sin religión no hay hombre". Quiere decir: SIN MÍ NADA PODÉIS HACER. Y Gandhi lo hizo y muchísimos hombres de buena voluntad lo hacen porque son hoy y aquí PERSONAS, AUTÓNOMAS, libres de la mundanidad opresiva y de la naturidad inexorable.
Son quienes en cualquier lugar y tiempo reciben el suave soplo del espíritu: PAZ CON VOSOTROS.

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