En esta página queremos mirar la Nación misma y no las cosas inmediatas que acaecen, objeto de la historiografía. Y éste es un mirar de la razón acerca de ella misma ( en esta dimensión se hacen uno lo subjetivo y lo objetivo) ya que la nación, lo repetimos, no es una cosa entre las cosas. Mas lo lógico de la razón tiene tres lados:
Lo abstracto o inmediatamente entendible,
Lo dialéctico o negativamente racional,
Lo especulativo o positivamente racional.
Son los tres momentos de lo logico-real, de cada concepto o verdad en absoluto. Tomar el primer momento (que no es parte) como separado o aislado es no considerarlo en su verdad. Porque aquí el pensar como entendimiento permanece fijo en la firme determinación frente a otra en su diferencia como si esta abstracción limitada valiera como algo para sí consistente y eseyente (ente)…y no como un mero momento en el movimiento del pensar, el cual pasa de una determinante a su contraria asumiéndose una en la otra dejando su limitación como írrita. Este es el pensar negativo o dialéctico donde se ingresa en la necesidad inmanente del contenido de la ciencia que traspasa toda limitación no verdadera superándola. Tal movimiento confluye en lo especulativo o racional positivo que abraza en su unidad las determinantes contrapuestas, es lo afirmativo que está contenido en el paso de una a otra determinante, fija en el entendimiento delimitante y negada por la razón dialéctica.
Así podemos ver que la Nación es el resultado de tal movimiento de la razón que comprende las determinantes fijas que se contraponen y que solo valen para sí en su integridad positiva.
Hemos mostrado que las partes que se ven como exclusivas en la historia son sólo momentos que se hacen verdaderos en la unidad de la Constitución Nacional. Así han sido el federalismo y el unitarismo que buscaron vanamente desalojarse de la historia.
Hemos destacado la autoconciencia unitaria en las Bases de Alberdi y en el Movimiento Nacional de Frondizi, y antes en las Condiciones de la Victoria de Frigerio. Ellos supieron, como puede leerse en esos dos libros de la década del sesenta, que la historia ha sido un movimiento dialéctico y encarnaron lo especulativo de la unidad de los momentos contrapuestos que pretendían afirmarse en su autonomía no verdadera. Frigerio escribió después un opúsculo contestando la posición exclusivista de la izquierda llamado la LECCIÓN INTEGRADOR DE LA HISTORIA y gobernó con Frondizi estatuyendo el desarrollo como resultado afirmativo de las clases y las fuerzas productivas de todos los sectores. Así dictaron la ley de ASOCIACIONES PROFESIONALES, devolviendo la CGT a los obreros peronistas tres años después del derrocamiento de su jefe, les dieron elecciones libres cuatro años más tarde (demostrando en los hechos la forma del estado república), convocaron los capitales extranjeros para motorizar el desarrollo, recibieron al Che Guevara en orden a la integración de Cuba, dictaron la ley de enseñanza libre dentro del espíritu de la Constitución, establecieron estrecha relación con el papa bueno que llamó al Concilio Vaticano II, viajaron por el mundo por vez primera avizorando la globalización, convocaron a los presidentes de Latinoamérica en vista del desarrollo pleno previo a la integración, produjeron la transferencia del sector público burocrático al sector privado pero dirigiendo con un estado firme e inteligente las inversiones a la industria de industrias y a los hidrocarburos que motorizarían el desarrollo y la integración.
La explosión provocada de tal integración especulativa nos retrotrajeron a etapas superadas ya en el hecho de la historia y esto es en psicología algo como NEUROSIS. Todos tenemos la sensación en los últimos cincuenta años que hemos vivido una enfermedad que nos llevó a extremos desintegradores hasta niveles de psicosis. Es cierto que el hombre según la Revelación está dañado por el pecado y es proclive al mismo, ahora, sin embargo, auxiliado por la gracia, la cual velis nolis cae sobre la humanidad entera.
Pero evidentemente ingresamos en laberintos incomunicados en los cuales la historia que nos redime en cuanto proyección temporal del derecho se volvió contra- historia o una historia circunstancial en quienes inciaban cada vez en el poder un modelo refundante de lo que no habían asumido. Y de cero no se pasa a uno…
La historia exige integración a través de movimiento dialéctico: de allí el MOVIMIENTO NACIONAL. Los individuos sin embargo han de descubrirse como personas más allá y más acá del mundo objetivo como venimos diciendo, poniendo el ejemplo de Gandhi y de los pocos sabios que en el mundo han sido, que son más de lo que aparece.
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