La nación no tiene topos o lugar donde se vea o experimente: ella es el lugar donde se dan los hechos históricos inmediatos. Por eso todo lo que hagamos en cuanto ciudadanos pertenece a la nación que nos contiene y todo lo que hagamos en cuanto hombres pertenece a la humanidad y todo lo que hagamos o seamos en cuanto personas pertenece a Dios que nos ha hecho para Él personas. Esto no tiene un topos y es u-tópico.
Las cosas ocurren pues como entes en el ser. La crisis económica pertenece a la desmesura de actividades económicas guiadas por impulsos que llevan a la disensión en el desorden (alguien gasta lo que no tiene en vista de fines falsos).La paz se ve como una utopía en el reino de "este mundo" de los deseos individuales o particulares. Sabemos por la filosofía cristiana (y no hay filosofía falsa, solamente tiene una ubicación)que la providencia conduce todo al fin de la paz que está en Dios. Pero los agentes individuales o particulares obran por sí y la providencia obra por el todo. Esta totalidad es ella misma el topos o sustancia de las acciones.
Nosotros lo llamamos nación a la totalidad preexistente de nuestras acciones políticas, unidad de las naciones, humanidad, tiempo total o ser.
En lo que al resultado de las acciones orientadas a algo más elevado de lo que puede inmediatamente conseguirse hay que comparar el comienzo con resultados extendidos en el tiempo y veremos que algo así como buscar los derechos civiles para los afroamericanos llega un día a tener un presidente de este origen y cosas semejantes que son utópicas en un momento y se consigue luego con creces. Así dice la Escritura QUE OJO NO VIO LO QUE DIOS HA PREPARADO y ello es de una plenitud sobreabundante.
La discusión, la disputa es aguda y promueve la marcha hacia un resultado que no está a la vista ni en su forma ni en su contenido y va o bien más allá de lo pretendido o tiene un valor diverso de lo que se ha querido pero llega a ser. Porque hay una providencia que obra en mysterio, según su insondable consejo. Llega sin embargo y los que tratan de impedirlo dan coces contra el aguijón. NADA PARTICULAR PREVALECERÁ. Las profecías que no se cumplen son de quienes pretenden imponerlo.
El asunto es, en medio de la disputa que busca ser medida por la razón y tiene una historia (comienzo medio y fin),alcanzar la paz con la unidad de los impulsos y deseos de uno mismo consigo mismo y con el prójimo, los próximos. El asunto es ser persona en medio del desarrollo de las cosas que cae fuera de nuestro poder. El asunto es guardar la intimidad en cada día y alcanzar la plenitud del ser. Esta utopía es la misma persona en cuanto relación con las Personas Divinas que se nos han ofrecido efectivamente, queramos o no admitirlo.
Cada cosa en su lugar: si no se ataja ningún modernismo que se lanza y abarca un espacio tampoco se puede eliminar lo que ha sido revelado y ha ocupado el espacio de quienes han querido recibirlo. Dios se revela como Trinidad y la consecuencia de ello no puede impedirse.
Nada es extraño y todo lo que acaece se explica por lo que ha sido revelado o descubierto a la luz de la razón. Lo considerado utópico simplemente es momentáneo. Los libros sapienciales como el Eclesiastés nos desvanecen lo que consideramos real y los proféticos vuelven real lo que aún no es. EL SER ES.
Los hombres opinan particularizando pero si acaso piensan levantan su vuelo al cielo sublime de la utopía.
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