Como es, lo real, no es como tiene que ser, sin embargo lo que tiene que ser mide la así llamada realidad en la totalidad de los tiempos. Como es apunta en su deficiencia a como tiene que ser. Así comenzó la historia que lo es de la política: la injusticia de Agamenón procedente de su HYBRIS provocó la IRA de Aquiles, la cual agravó la situación de la guerra que era favorable a los aqueos, ya que estos tenían la razón al venir por Helena, raptada por el hijo vicioso del rey de Troya. Ahora los troyanos por la injuria contra Aquiles que pretendió que Agamenón devolviera a Criseida como era justo por el reclamo del padre, sacerdote de Apolo, empujarán a los aqueos contra las naves y solamente saldrán de ese aprieto cuando Aquiles vuelva al combate y deponga la ira. Pero Aquiles no había aceptado la reparación antes, cuando sus compañeros estaban heridos y le pedían auxilio. Y así muere su intimo amigo Patroclo. Debe pagar por su resentimiento. Cuando sale a combatir se desmanda en la matanza y aunque mata al matador de su amigo se hace injusto llevándose el cuerpo sin obedecer a la piedad de devolverlo para sus exequias. Luego debe abandonar ante Príamo su ira y entregarse al llanto recordando a su propio padre ante la cercana muerte que le advendrá.
¿Cuál es la realidad? Que los hombres sean hybridos, pierdan la medida de la justicia. Pero sean enderezados ellos o la realidad misma por lo que debe ser: LA PIEDAD. Tal la tesis de la Ilíada, obra absolutamente perfecta antes que se iniciara la historia política de la Hélade, que precisamente comienza cuando los poemas homéricos alcanzan su forma de veinticuatro cantos en cada uno de los dos libros.
la realidad no es lo que parece sino lo que es y por ende lo que tiene que ser. Así lo concibieron Parménides y Platón en la filosofía pura. Lo inmediato muestra la dispersión y la deficiencia y despierta la concepción del ser verdadero, de la verdad. No es que ella se imponga por la fuerza de una vez para siempre como requieren los débiles sino que persuade y reina por la suave persuasión como experimentan los hombres de buena voluntad.
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