sábado, 27 de abril de 2013

LA NOVENA SINFONÍA

La belleza en sí  en la unicidad de su forma es la medida de lo que mide: la justicia. La inteligencia divina simple, ya trasponiendo la vista o idea platónica. Sin esta medida es vano ser hombre o bien es caótica su convivencia. Primer escalón.
Luego se ve la ciudad de Dios, el reino de los cielos que mide la razón o inteligencia. LA PAZ DE NAVIDAD QUE ATISBA LA GLORIA. En su ciudad hay moradas eternas y no es de este mundo. Segundo escalón, no fácil de digerir pues este mundo es inmediato.
Aquí en el mundo hay un cielo propio, el de la libertad que se configura en el Estado. La novena sinfonía canta este orden que concluye en el himno a la alegría. Se atisba la unión de los estados en la pureza de la libertad y la belleza. Esto no es una obra de arte desconectada. El tercer escalón.
¿Cómo se articulan las tres épocas? En primer lugar hay que decir que recientemente han sido reconstruidas, reconocidas y transparentadas como una obra de sublime arqueología filosófica.
Esta es la Historia hallada en su presente por la razón logotectónica. Y esto es hoy en la vecindad de la razón anárquica, es decir contra racional o contra histórica. En medio se interpuso la útópica modernidad con sentido singular donde se interponen las meditaciones del futuro de Marx, Nietzsche y Heidegger. Y se frena.
Hoy la razón logotectónica sabe de las tres esferas o presentes: historia, mundo y lenguaje. Los tres escalones mencionados de la Historia, los niveles de la modernidad singular extrahistórica y los de la submodernidad del lenguaje se han mostrado y son lo real.
Ahora escuchamos el himno a la alegría de Schiller, medio del saber civil, por Beethoven. Allí la libertad resplandece con los destellos de la belleza de la naturaleza. No se puede desoirla ni se ha podido a pesar de la anarquía.
Tampoco eL Nuevo Testamento con aquello: AMAOS MUTUAMENTE COMO YO OS HE AMADO podrá dejar de escucharse.
El primer escalón, el homérico quizás pueda intentar olvidarse si se pudiera sobrevivir a la lectura de los cuarenta mil versos hexámetros de la Ilíada y la Odisea en griego. Si se escucharan así veríamos el resultado.
EL FINAL DE LA NOVENA SUENA A LO LARGO DE TODA UNA VIDA Y SEGUIRÁ POR LOS SIGLOS. Desde el Elíseo.

lunes, 22 de abril de 2013

TAGORE DIJO: DEROGAN EL SERMÓN DE LA MONTAÑA

En la cuádruple causalidad habíamos mencionado la causa eficiente y la final además de la forma y la materia. Y este método de comprensión de lo que es, en este caso la totalidad de la Nación, por lo menos ordena el hecho institucional del Estado republicano como forma por un lado y por el otro el hecho de la base material de una nación. Sirvan de ejemplo los Estados Unidos de Norteamérica cuya super economía está configurada por las más estables instituciones republicanas que se han experimentado desde 1776. Forma esta, materia aquella ¿Cuál está primero? Imposible es separarlas pero notoriamente la forma preexiste y persistió a las fábricas de automóviles.
Las críticas feroces contra el capitalismo norteamericano no pueden invalidar el saber civil que procede de una luz santa: la de la libertad, que en este caso es real por el sustrato material de la producción de riqueza y la posibilidad de acceso a la misma. Las ideologías de izquierda se nutren de la crítica desde la famosa de Marx al derecho. Pero además por los errores fácticos de los individuos particulares que no ven la universalidad que los sostiene y creen que la libertad es un privilegio y no un don difusivo.
Dejando el terreno de lo contingente que es infinito porque siempre se le puede agregar un hecho negativo concentrémosnos en las dos causas que nos faltan y que son decisivas para comprender las falencias norteamericanas, que visiblemente están muy lejos de cultivar la filosofía aristotélica.
La causa eficiente también dice relación indisoluble a la final. Si la causa eficiente de la nación estuviera también en la libertad y la final igual esto sería lo mismo que anularlas. La causa del origen y comienzo fue la independencia colonial para la defensa de los intereses propios de los pobladores. Esto es correcto ¿pero puede ser la verdad?
Para nuestro constitucionalista, Alberdi, el origen de la Nación procede del don peculiar que da el creador en lo que hace al territorio con el cual se comprometen los que lo habitan. En el caso de América está esto cuestionado por los aborígenes que tampoco lo son absolutamente ya que un día ocuparon el continente. En realidad la tierra es de todos, la sabiduría de la naturaleza que concluye en la república lo consagra (ver el Tratado de la desigualdad de Rousseau) y para todos. Precisamente se necesita dirimir esto con la Revelación del Padrenuestro.Hay un padre común pero esto hay que asumirlo y parecemos lejos de hacerlo.
 Lo que sí observa el legislador es que el territorio de quienes habitan en un momento próximo a darse una Constitución (a la cual blasfeman llamando liberal) les pone una dirección por obra de quien lo dona. ¿Pero para qué lo dona? Para glorificarse el Padre en los hijos que alcanzan la paz desde la justicia: he aquí la causa final. LA PAZ ES LA ÚLTIMA PALABRA DE LA HISTORIA.
Para alcanzar el fin en la NACIÓN y en las NACIONES ENTRE SÍ HAY QUE APLICAR EL SERMÓN DE LA MONTAÑA: ASÍ LO DICEN ALBERDI Y ¡GANDHI!
Hay que ceder cada una y cada uno. Al fin al cabo lo promulgó HESÍODO en los TRABAJOS Y LOS DÍAS:
                                    LA MITAD VALE MÁS QUE EL TODO.

Y volvemos a Solón, primero en dar CONSTITUCIONES con
                                                         EYPROSYNE
                                                         DIKE
                                                         EIRENE

La paz es resultado. La causa final sostiene todo ¡Aquí esta la falencia del ESTADO del Norte! que no obedeció a Washington absteniéndose de intervenir y cosechando en y para sí la libertad.

sábado, 13 de abril de 2013

LO VERDADERO ES EL TODO


Si queremos contestar hoy a la pregunta qué nos hace más nación con la simple palabra abstracta: DEMOCRACIA habría tanto que decir como la historia de 2500 años. Y bien vista fue desde el comienzo la opinión como medida de la demagogia. Si queremos decir ¡ah porque hay elecciones libres! entonces pretendemos engañar porque ese tipo de elecciones populares se dieron en los ejércitos bárbaros o aún mongoles. Subásmolo en un escudo al gobernante popular y proclamemos nuestra esclavitud.
Hemos contestado que la Nación surge del fundamento de una cuádruple causalidad donde la forma es la republicana, de la cual la elección libre es una partecita ¡Cuánto hay que considerar y cómo la deducción del derecho del Estado! Mas ubiquémosla como causa formal o idea del estado nación. Una forma, cualquiera lo sabemos desde Aristóteles, requiere un substrato que es la materia de la economía. Allá está si quieren Hegel, aquí Marx, materia y forma. La materia es el desarrollo industrial de la producción que estaba en marcha en tiempos de Marx, hoy en la revolución tecnotrónica.
La forma del Estado República bien que considerado peyorativamente como liberal (cuando han recibido los liberadores hodiernos la libertad desde Rousseau, junto con la laxitud del vicario saboyano, es decir la patente para liberarse de la doctrina cristiana) está como la institución que garantiza la libertad del ciudadano. Las cuestiones si éste es todavía trabajador sometido al capital o no son accidentales, importantes (como cualidad y cantidad) pero no tienen la permanencia de la sustancia si hemos de hacerle caso a una distinción de la inteligencia pura. Sabemos empero que la cualidad y cantidad manifiestan la esencia.
Cuando un trabajador deja de serlo en relación de dependencia es ante todo un ciudadano y quizás se convierta para su desgracia por otra circunstancia fortuita en un “capitalista”. Esto último es cuestión de la materia. Cómo se aplica y adonde el capital es un proceso dinámico como el aumento mismo del capital que se expande en un mercado hoy infinito por Internet.
 Los principios republicanos en cambio son eternos e inmutables: división de poderes y absolutez “formal” del ciudadano. Lo material es cómo participa de los bienes, lo cual pertenece a la abundancia de los mismos por el trabajo y la producción (hoy las sembradoras con siembra directa, la tecnología asombrosa de las semillas que salen en terrenos antes inútiles y las cosechadoras manejadas por un trabajador super especializado va dejando aquellos conceptos como vacuos).
Sí: es una forma o idea pero esto no le quita realidad sino que lo establece en la LIBERTAD, nada menos, que no se mide por nada material y es una totalidad plena. Los demagogos cambian libertad de los ciudadanos por planes sociales a cambio de votos, lo vemos todos los días. Pero la historia ha sido siempre otra cosa que los hechos de los individuos (y sus intereses con los cuales van a la tumba) sin universalidad.
La materia requiere la expansión del desarrollo económico que requiere energía, industria, insumos, tecnología que expanden las posibilidades al infinito. Entre ellas las del trabajo más y más calificado. Sabemos cuan poco interesa esto a los políticos que cuentan votos cautivos.
Sin esto no emerge la autonomía de la nación y de sus ciudadanos.
Ahora, hemos dicho ya que es cuádruple la causalidad: nos queda la causa eficiente y la final. Hay un sentido en el ser nacional, un fin que trasciende, otra vez las ideologías transitorias de los individuos. El fin está puesto antes, dirían Solón y Parménides: ES THEMIS. Pero esto ya es otro cantar. Si os parece lo ya dicho  duro de escuchar más lo serán estas dos causas que Juan Bautista Alberdi distingue en sus Bases y puntos de partida para la Constitución Argentina. Alberdi rara avis pero vio su Constitución realizada y hoy amenazada…de nuevo ¡por liberal! Y toda revolución la sacan sin embargo de aquel molde liberal guillotinesco. Hay quienes aman el incesante rodar de las cabezas como quien les gustan las noticias policiales. A ello llaman “realidad”. Es correcto.

jueves, 11 de abril de 2013

LA PEZ DE LA OPINIÓN GENERAL

Dejemos Lucas 1,46 y tomemos la tapa de cualquier diario y vemos el mal en superficie. Damos vuelta la hoja y vemos denuncias de quienes quisieron hacer un bien y no se los permitieron como agentes de la salud mental, vemos una foto de cómo tienen a los enfermos mentales, and so and so. Se caen las cosas en el subdesarrollo y la ideología crece sobre las carencias. Mayor vigencia de la ideología mayor subdesarrollo, es decir imposibilidad de resolver la cuestión social que pregonan como bandera y usan como poder.
Dejamos el cántico de la Virgen que ve a los ricos desposeídos y pensamos en la Nación que nos ampara y decimos que para que en concreto lo haga necesitamos el desarrollo y las instituciones del Estado libre para que cuaje. Necesitamos más pero dejemos el fin último que tantos aborrecen y caen bajo aquellas palabras: "me han odiado sin motivo".
El desarrollo pone los medios para la justicia aunque el fin exige una virtud de desposesión de quienes detentan el poder que raramente se ve. Los poderosos no son sólo las así llamadas corporaciones también lo son quienes acceden al poder. Sabemos que el poder transforma y que es ofrecido en las tentaciones como diabólico.
Pero volvamos al DESARROLLO de los medios de producción de un país que debe ser Nación no de nombre sino por abastecer las necesidades crecientes de sus ciudadanos. La autonomía de la Nación es la del ciudadano y viceversa pero reposa en la calidad y cantidad de su producción.
Para ello hace falta no sólo un frente político sino de base para la producción dirigido al interés nacional. Hemos dicho que la Nación vive por la integración de su economía desde cada región en vista del fin de la Nación que es universal. Universal quiere decir todo en uno que revierte sobre cada uno que como ciudadano es universal. La palabra pueblo y popular es abstracta y usada por la ideología para conducir al pueblo a una borrachera sentimental. EL camino es el del ciudadano que es universal y se ve como Estado y aún poéticamente como habitante de la patria. Ni Marx aceptaba la ideología sino como super estructura y se afirmaba en la autonomía del productor que tendría el poder ni Rousseau padre del Estado aceptaba el totalitarismo del pueblo dirigido.
Nosotros vemos al individuo como persona que es su libertad y tiene al Estado como garantía de ella. Cuando decimos Estado no decimos gobierno que está en la contingencia individualista de individuos partidos e ideologías ¡Hay tanto más para aclarar!
Pero dejémoslo por hoy. Aclarar porque el totalitarismo de lo que se hace y se dice es tenebroso y pegajoso.

sábado, 6 de abril de 2013

EL CÁNTICO POLÍTICO

No pretendo tener éxito con la mención del cántico de la Virgen como CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL UNIVERSO, noción que tengo desde hace no menos de treinta años. Nunca conmoví a nadie por cierto con ella. Sin embargo lo digo muy en serio: lo que llaman historia es la fenomenología de la exaltación de los humildes y el abajamiento de los poderosos. Los ricos se vuelven vacíos y los humildes se colman de bienes. Nunca he escuchado un comentario o subrayado de estos dichos gloriosos. He visto solo un paso veloz por las palabras y un considerar a continuación la realidad como dando el mentís a nuestra madre.
Es nuestra madre, en primer lugar. Los siglos lo prueban ¿Quien podría predecirlo en los años del emperador Tiberio y luego de Nerón y Domiciano? ¿Quien podría anticipar entonces una peregrinación a Lourdes o a Luján o a Guadalupe o Itatí? Es nuestra madre además porque es, Nestorio aparte, madre de Dios.
Y NADIE PODÍA ANTICIPAR EN TIEMPOS DE ESPARTACO LOS MOVIMIENTOS SOCIALES DEL SIGLO 21 POR REIVINDICACIONES IMPENSABLES HASTA HACE POCO. Es cierto que los males persisten aunque los malos se hayan ido, como poetizó Goethe, pero esto tiene una raíz profunda, la del mal en sí mismo.
El mal es un misterio que procede del bien mismo. El conocer la ciencia del bien y del mal es una instancia conocida hace 2700 años según el escrito de los sabios hebreos. Hay mucha miga en esa fábula y no se la absuelve con doctrinas socialistas ni cientistas para las que valen las palabras de Goethe.
El mal acosa y todos tenemos experiencia de él, salvo que ya nada nos importe. Por eso tenemos una madre que pasando por los dolores de la espada que atravesó su corazón canta la predilección de quien es santo por la humildad de su servidora y magnificando por la palabra a Dios se llama feliz por las generaciones.
Esto tiene todavía más sustancia y es un cántico que sana sólo por escucharlo. Pero además está en estado de realización.