sábado, 22 de marzo de 2014

QUEVEDO LECTOR POLÍTICO

Bien y verdaderamente nos da asco el comportamiento verbal de los gobernantes al compararlo con lo que dice San Pablo en la segunda a los Corintios: HEMOS DESECHADO LOS VERGONZOSOS DISIMULOS  NO PROCEDIENDO CON ASTUCIA NI ADULTERANDO LA PALABRA.
Todo el tiempo los gobernados son alumnos de los gobernantes que se jactan de darles prebendas y avances materiales y se colocan como modelos de acción.
Vulneran toda razón y justicia por mor de la conveniencia electoral y hacen todo y no se privan de nada por no perder ni un punto en la intención de voto.
¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice nunca se de decir lo que se siente? dice Quevedo, autor de Gobierno de Dios y política del diablo.

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