Dice un científico sincero. Nos hace más nación el conocimiento pero a fuer de presidente de universidad no ha sabido del desarrollo que aquí cobró vida en Frondizi y Frigerio hace sesenta años. Y nombró Noruega donde hay frío humano pero efectividad técnica en los servicios.
Es sabida la causa: es lo que llamamos desarrollo que ya es conocido por Juan Bautista Alberdi en Bases y Puntos de partida para la Constitución Nacional escrito en la Argentina de 1846.
Bueno los hispano americanos nos seguimos debatiendo entre ideologías de derecha y de izquierda. Quizás también los países desarrollados pero allí el pragmatismo prima en los gobiernos. Ahora también ha comenzado en varios países vecinos.
Curioso que el conocimiento de la neurociencia ni sospeche el de la historia y quienes interrogan lo lleven a declararse por cosas buenas que haya hecho un gobierno del siglo veintiuno que son cosas sueltas fuera de un sistema, de una estructura de saber que configure una acción integral. A un científico del cerebro se le pedía que rescate cosas sueltas.
Y él explicaba cómo totalizaba sistémicamente el cerebro, pero claro la historia, a pesar que Ortega hace mucho escribió HISTORIA COMO SISTEMA, es un conjunto de hechos pegados con pegamento infantil, con nexos de políticos populistas que hacen alarde de salvadores frente a quienes, siendo universitarios ni recuerdan haber leído el libro introductorio de Mario Bunge: LA CIENCIA, SU MÉTODO Y SU FILOSOFÍA.
El desarrollo que produce la integración de un territorio, cosa tan vieja como la historia moderna lo verifica exige integración política y el saber que la respalde. Hay ciencia -no la neurociencia- que lo aporta con método.
Es sabida la causa: es lo que llamamos desarrollo que ya es conocido por Juan Bautista Alberdi en Bases y Puntos de partida para la Constitución Nacional escrito en la Argentina de 1846.
Bueno los hispano americanos nos seguimos debatiendo entre ideologías de derecha y de izquierda. Quizás también los países desarrollados pero allí el pragmatismo prima en los gobiernos. Ahora también ha comenzado en varios países vecinos.
Curioso que el conocimiento de la neurociencia ni sospeche el de la historia y quienes interrogan lo lleven a declararse por cosas buenas que haya hecho un gobierno del siglo veintiuno que son cosas sueltas fuera de un sistema, de una estructura de saber que configure una acción integral. A un científico del cerebro se le pedía que rescate cosas sueltas.
Y él explicaba cómo totalizaba sistémicamente el cerebro, pero claro la historia, a pesar que Ortega hace mucho escribió HISTORIA COMO SISTEMA, es un conjunto de hechos pegados con pegamento infantil, con nexos de políticos populistas que hacen alarde de salvadores frente a quienes, siendo universitarios ni recuerdan haber leído el libro introductorio de Mario Bunge: LA CIENCIA, SU MÉTODO Y SU FILOSOFÍA.
El desarrollo que produce la integración de un territorio, cosa tan vieja como la historia moderna lo verifica exige integración política y el saber que la respalde. Hay ciencia -no la neurociencia- que lo aporta con método.
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