viernes, 12 de octubre de 2012

LA NACIÓN NOS URGE

No debemos pensar la nación como una hechura de los hombres sino como un don del Dios de la Constitución que para Alberdi es el que se expone a sí mismo en la cruz. Pero sea de ello lo que fuere es claro que la Nación está más allá de lo humano y por lo tanto es algo divino como se vio en los descubridores de la POLIS en Jonia. Allí sí, se ve claro, que por ser divino no excluye la actividad de la inteligencia humana. Es tal la tirria que han tomado empujados por no se quiere saber qué a lo divino. La Nación es un don para lo hombres que luchan en el seno de la sociedad por sus necesidades y donde reina el caos de la lucha entre egoísmos. Ahora esta lucha se ha vuelto ideológica y aunque predominen las izquierdas en todo no deja de ser caótica. Siempre proyectan su irritación contra las derechas, una y otra vez pero es la realidad misma la que no se les somete.
Esto es porque tiene que haber un límite en la negación ideológica. Por ejemplo: el interés nacional, la visión de cada grupo formando parte del destino de la nación. Esto funciona cuando cada nación se ve en su selección de fútbol y todas en un mundial. Allí la razón funciona transparente reconociendo el don. Justamente esto que procede de los caóticos griegos. La historia como maestra de la vida parece no funcionar entre los hombres de hoy que sin madurez ni buena voluntad están prestos a la negación crudísima. Y cada uno teme que se les escape la verdad que como tal rechazan.
El don está allí ofreciéndose siempre y nos obliga. En las cimas de los principios hay calma, recién allí.

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