miércoles, 18 de enero de 2012

NACIÓN Y POSMODERNISMO

Hemos enfocado este tema de diferentes lados. La justicia es la niña bonita del discurso político pero está subordinada a la prudencia política que es básica en la razón de lo que ha de hacerse para conseguir los fines, por ejemplo en la justicia. No se trata de proclamar la necesidad de la justicia o de la "liberación" sino de poner los exactos medios que surgen de una virtud que se alcanza con mucha experiencia y ajuste a los casos singulares medida por la razón de bien y la buena voluntad de alcanzarlo. Debe diferenciarse de la astucia que se confunde a menudo con prudencia y la ideología no ve los medios particulares sino que se mantiene en la abstracción del sentimiento. Todo fin particular del político vulnera la razón de bien común y la negligencia en algunos fines lo vulnera.
El bien común exige la íntegra causa del gobernante hacia el bien sobre el interés de partido. La prudencia exige la renuncia a la totalidad del poder, a la preferencia electiva por la razón que dice que LA MITAD ES MAYOR QUE EL TODO como lo expresó Hesíodo en los TRABAJOS Y LOS DÍAS. La prudencia política ve cuánto da la renuncia, pues se ajusta a la razón o si se quiere al ser pero no a los criterios ordinarios de la práctica del poder.
Es dificil como lo bello que en esto alcanza lo unitivo de la paz, Hemos llamado MOVIMIENTO NACIONAL A ESA TOTALIDAD PLURAL UNIDA POR UN PROYECTO NACIONAL INTEGRADOR. No hay izquierdas ni derechas ni idelogía que integren. Lo cual, hay que reconocerlo, es algo que parece del pasado porque el posmodernismo no solamente ha eliminado izquierda o derecha sino que ha disuelto toda totalidad y algo así como la sacralidad mencionada de la NACIÓN. ENTONCES TODO ESTE DISCURSO QUE LLEVAMOS SE VUELVE VANO SI NO ENFRENTAMOS A LO NOVEDOSO CON UNA PREGUNTA: ¿Adonde vamos con los posmodernos?
La Nación surge no de un dogma pasado sino de un escuchar a la razón que se despierta ante la escucha de lo más antiguo de lo antiguo: LA VERDAD QUE SE MANIFIESTA EN LO INDICADO POR UN LENGUAJE QUE SE HA DIFERENCIADO CON RESPECTO A SÍ MISMO, QUE NO BROTA DE LAS OPINIONES O NECESIDADES INMEDIATAS SINO DE LO RAIGAL DE LA PATRIA O DE LA BONDAD QUE NOS MIDE DESDE EL CIELO O DEL COSMOS BELLO DE LA CONVIVENCIA POLÍTICA.
Todo organismo sin embargo, toda raíz, toda sacralidad está amenazada por la nulificación de la disputa, que como Heidegger señala, se da en la dimensión del SER. LA NACIÓN Y LO SAGRADO PADECEN FUERZA. Heidegger la nombra como la malignidad de la Grima en su Carta al Humanismo. Y Frigerio en su momento escribía acerca de la labor divisiva de un enemigo contra el MOVIMIENTO NACIONAL.
Sí hay concepciones "nuevas" ¿Pero hacia adónde con el posmodernismo anárquico?

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