viernes, 9 de septiembre de 2011

RECONOCER ES POSEER SU HISTORIA

Lo hemos dicho: tener historia implica reconocer. Así comenzó en la Hélade con la primer olimpíada. Es duro reconocer y conquistar lo que se hereda. En mi país la enfermedad consiste en vivir dentro de una trinchera y tirar incesantemente contra los otros.Hoy, ahora, la oposición se divide y subdivide como en un ejercicio musicale de llenado de compases. Y el oficialismo es una fortaleza superior a la de Troya o Numancia pero victoriosa ante la estupidez ideológica divisiva de la oposición, que también lo es de sí misma. La historia no está a la vista, porque siempre es "una".
Pero los hombres están en la historia aunque no sea reconocida y la desfiguren en una contra historia o siempre parcial que se encierra en ella. Hay ser y sostén de los entes que se suceden. La decisión no se toma sino en la esfera del ser donde en realidad se da la disputa. Nadie sabe para quien trabaja, suele decirse. Los hombres, la técnica, las ideologías, todo el maremagnum o sunami de la cultura está abrazado por quien nos conoce y permite que nosotros digamos con San Agustín:
¡CONOZCAOS YO CONOCEDOR MÍO!
Alguien (¿Ietzsche acaso?) somos enanos en las espaldas de un gigante.

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