martes, 13 de octubre de 2015

SUUM QUIQUE

La historia es historia del ser que es disputable, dice Heidegger.
Y como Hegel registra es racional o una evolución de la idea. El bien se consuma en el mundo, afirma.
Sin embargo Heidegger anatemizó: solo un dios puede todavía salvarnos.
Si se distingue la dimensión del ser con la del ente vemos que la posibilidad de perder el ámbito del ser y caer en el de los entes ingresando en una evolución del olvido del ser apunta al acontecimiento de la disputa por la cual se rechaza el misterio de la caritas y se cae y de aquí se cae en la desobediencia y se sale fuera. EL PARAÍSO PERDIDO.
Pero se recupera ya de Milton a Hegel el paraíso en la libertad que va ganando etapas hasta entrar en la sustancia ética autoconciente del estado.
Esta dimensión de la autorealización de la libertad autoconciente no se roza con la del olvido del ser de la gracia de la gloria prometida y consumada.
Así la historia del ser expresada en el Verbo hecho carne y eucaristía es otra que la del derecho proyectado que se fue cumpliendo hasta que el mundo fue conformado por la libertad.
¿Previeron la liberación anárquica pos moderna a continuación de la REVOLUCIÓN QUE LIBERA LAS CLASES DEL YUGO DEL CAPITAL?
Una serie de liberaciones que se enriquecen con la de la moral y la de la técnica de NIETZSCHE Y HEIDEGGER.
¿Dónde estamos hoy?
El estado república no se moverá, tampoco la Misa Eucarística aunque sobre ellos llueva la liberación constante.
Hay riqueza que exige orden de un balance. Cada uno a su lugar.

lunes, 12 de octubre de 2015

EL HOMBRE PARADIGMÁTICO

Llaman ciudad ideal utópica a la de Platón donde los que gobiernan deben ser filósofos ¿Acaso deben ser psicólogos que atienden dolencias psíquicas de individuos?
Ahora se dirá que deben ser politólgos porque hay todo tipo de ciencias hasta la de quienes enseñan salsa. ¿Pero que polítólogo nombraremos? Hay entre ellos platones, aristóteles que inventaron la disciplina? Hay un Hegel que escribió la Filosofía del Derecho a la cual Marx puso el famoso prólogo? Por lo menos un Sartre debe haber entre los cientistas o un sociólogo como Max Weber.
Pero Platón no dice que quienes gobiernen deben ser profesores de Filosofía sino quienes posean las virtudes morales más las intelectuales.
Y esto es algo serio: templanza y fortaleza dispositivas para la justicia y prudencia sobre las cuales nacen la ciencia, la inteligencia y la sabiduría.
Muy serio es esto porque ellas se adquieren por el ejercicio como la fuerza física con la gimnasia.
Suele creerse que uno nace justo y puede no ser templado: hay integrlidad en todas que hacen una. No se nace sino que se hace (se cultivan como el cuerpo en un gimnasio) según Aristóteles, fundador de las ciencias prácticas (Política y Ética) junto a las teóricas (Metafísica y Física) y aún a las poéticas (Poética y Retórica): ¡paupérrimos son nuestros políticos en ello!
Los males no se acaban si quienes gobiernan no son filósofos posesores de las excelencias que los deportistas adquieren y no requieren votos de la hinchada sino de sus capacidades.
Los políticos creen que no son las virtudes las que justifican sino los votos y así eluden su función de ser modelos o paradigmas de quienes votan.
LA JUSTICIA ESTÁ EN EL JUSTO, decía Aristóteles.

viernes, 9 de octubre de 2015

LA CIUDAD DE LOS CERDOS EL MUNDO DE LOS CHANCHOS

¿Cómo no sentir un asco sartreano ante el mundo y todo lo que contiene como modus operandi? No las personas pero sí lo abigarrado de las opiniones que inducen acciones.
El asco de la mundanidad de uno mismo y de su naturidad se diluye cuando nos diferenciamos de nosotros mismos.
¿Con qué nos encontramos luego? ¿Con nosotros mismos? Heidegger diría con el ser pero que se evade. Nosotros sabemos que el Verbo  nos dice que lo sigamos negándonos a nosotros mismos.
El tomar la cruz que nos separa del asco de las cosas nos hace andar por el sendero estrecho que lleva a la vida eterna, ya que la vida nada valdría si no fuera vida, cuya muerte es simplemente negación de sí.
La vida política debe ser negación con respecto a lo dicho. Ya Platón lo muestra en sus gobernantes filósofos: nada poseen, ni siquiera a sí mismos contemplando,son una ofrenda a la polis. Su recompensa la tendrán en la isla de los bienaventurados. Ahora gobiernan desde la idea del Bien, desnudos de todo y cargados del poder como de una cruz.
Más arriba en el gobierno más renuncia a las cosas. Y al ver lo bello y engendrando en la belleza deben bajar hacia un mundo ordenado.
Es un plan que le piden a Sócrates que había delineado el paraíso bucólico y fue llamado ciudad de los cerdos porque los hombres se alimentarían de frutos silvestres y pasarían la vida homenajeando a la divinidad.
Paréceme que los hombres han dejado a las espaldas cosas que los lastiman pues los hacen humanos. Hoy la educación es la web.
Pues bien ¡lean este blog y tomen la República de Platón! Si supieran griego le sacarían pleno provecho.