Desde el origen parmenídeo sabemos que los sentidos son mendaces y hoy veía un programa de neurociencia donde tres catadores de vino se confundían no en las propiedades de lo que gustaban (tres vinos blancos con una tintura inocua que lso hacía tintos) sino en la identidad esencial del vino mismo porque un sentido reformulaba el cerebro engañando o mejor despistando al juicio de inmediatez.
El concepto no ingresa sino con la pureza de la razón o intelecto. Aquel "nada hay en el intelecto que antes no estuviera en los sentidos salvo el intelecto mismo" por cierto debería reformularse: "todo hay en el cerebro menos el intelecto que lo estudia y lo reduce a concepto". La así llamada autoconciencia. Y hay todavía una autoconciencia de autoconciencia.
En la política las representaciones abstractas rematan la vida sensible con una filosofía del entendimiento, es decir con una no filosofía sino opinativa, porque dada una generalidad caben muchas opiniones. Ejemplo: "nos pronunciamos por la liberación en contra de la dependencia" o bien: "este es un modelo de inclusión social nacional y popular". Así se privilegian los signos sensibles que muevan al voto en lugar del método conceptual que nadie ve. Y así se concluye derrotado por la realidad misma económica que sí es conceptual.
Los sentidos engañan según la neurociencia. Los políticos deben engañar y engañarse para que los voten.
El concepto no ingresa sino con la pureza de la razón o intelecto. Aquel "nada hay en el intelecto que antes no estuviera en los sentidos salvo el intelecto mismo" por cierto debería reformularse: "todo hay en el cerebro menos el intelecto que lo estudia y lo reduce a concepto". La así llamada autoconciencia. Y hay todavía una autoconciencia de autoconciencia.
En la política las representaciones abstractas rematan la vida sensible con una filosofía del entendimiento, es decir con una no filosofía sino opinativa, porque dada una generalidad caben muchas opiniones. Ejemplo: "nos pronunciamos por la liberación en contra de la dependencia" o bien: "este es un modelo de inclusión social nacional y popular". Así se privilegian los signos sensibles que muevan al voto en lugar del método conceptual que nadie ve. Y así se concluye derrotado por la realidad misma económica que sí es conceptual.
Los sentidos engañan según la neurociencia. Los políticos deben engañar y engañarse para que los voten.
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