miércoles, 20 de febrero de 2013

LA OBVIEDAD DE LO QUE SOMOS

Parece obvio lo que aquí escribimos pero no es otra cosa que lo que somos en nosotros mismos: HOGAR, IGLESIA Y ESTADO. Esto lo somos y requirió toda la historia para distinguirse en sus principios desarrollados. Ahora está ya allí, "es allí". Pero nosotros no estamos frecuentemente en "el ser" sino en medio de los entes aunque seamos en el ser.
Cada uno es en el ser persona: en la intimidad del hogar, en la intimidad del cuerpo de Cristo, en la sublimidad del ciudadano libre. Por sobre todo y debajo de todo "somos".
Si la educación nos condujera o nos trajera hasta esta enjundia otro gallo nos cantara. Pero las partes que fuera de la totalidad son abstractas nos solicitan para el servicio y así estamos adorando el becerro de oro dejando al rostro que ha visto a Dios y viene glorioso. Ahora todos hemos visto su rostro: ¿TANTO HACE QUE ESTOY CON VOSOTROS FELIPE Y TODAVÍA NO ME CONOCES? ¡QUIEN ME HA VISTO A MI HA VISTO AL PADRE!
Así estamos adorando lo que la SOCIEDAD DE MASAS nos propone y no nos conocemos como personas, que siendo imágenes del HIJO DE SU AMOR somos dueños de nuestra intimidad hogareña y de nuestra libertad ciudadana.
Ululantes en los estadios y cautivos de las pantallas, como ha dicho Heidegger, "solo un dios puede todavía salvarnos" ¡Cómo si no nos hubiera salvado ya! Lo demás es cuestión de detalle que sin embargo exige nuestro trabajo "social".

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