Un gobernante para bien gobernar no debe ser más ya él sino la nación en él. Y no digo su nación sino la esencia del ser nacional que lo vinculará a todas las naciones. Sí, el antropologismo habla siempre de la gente pobre o marginada o pueblo. Y diz que se ponen al servicio del pueblo pero lo hacen uno frente a todos, un lider frente a sus seguidores que distribuyen el pan ¡Y quien reparte se queda con la mejor parte!
Esto sucede porque fuera del ser se termina en la particularidad de los entes y se termina en el "yo soy quien da y quien es frente a mi pueblo". Si el gobernante tomará el gusto a no ser él y sus seguidoressino a ser, simplemente a recibir el ser...surgiría en su horizonte la nación y él no sería más el centro y por fin gobernaría según el destino del ser o asumiría toda la historia ¡Sublime perspectiva, feliz posesión del poder que es el del ser!
Ya pasamos por los terribles dictadores ¿A qué repetir? Por más que que seamos menos que los terribles ivanes. No se puede ser un poco adultero decía Aristóteles. Hay situaciones que no tienen término medio.
Sí que hace falta una gran mesura para gobernar. Lo han visto los sabios: quien gobierna debe poseer toda virtud, desde la prudencia pasando por la justicia y para ello debe ver y querer el bien ¡Qué gran amor debe poseer! No debe buscar lo suyo y entonces...permanecerá como la nación.
Yo conocí personalmente uno y cuando fui candidato un día cruzando la plaza central me sentí CIUDAD.
Esto sucede porque fuera del ser se termina en la particularidad de los entes y se termina en el "yo soy quien da y quien es frente a mi pueblo". Si el gobernante tomará el gusto a no ser él y sus seguidoressino a ser, simplemente a recibir el ser...surgiría en su horizonte la nación y él no sería más el centro y por fin gobernaría según el destino del ser o asumiría toda la historia ¡Sublime perspectiva, feliz posesión del poder que es el del ser!
Ya pasamos por los terribles dictadores ¿A qué repetir? Por más que que seamos menos que los terribles ivanes. No se puede ser un poco adultero decía Aristóteles. Hay situaciones que no tienen término medio.
Sí que hace falta una gran mesura para gobernar. Lo han visto los sabios: quien gobierna debe poseer toda virtud, desde la prudencia pasando por la justicia y para ello debe ver y querer el bien ¡Qué gran amor debe poseer! No debe buscar lo suyo y entonces...permanecerá como la nación.
Yo conocí personalmente uno y cuando fui candidato un día cruzando la plaza central me sentí CIUDAD.
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