Pareciera que quien relativizara el voto sería por ello anti democrático. Notoriamente es una categoría accidental habida cuenta de la importancia del accidente con el cual la sustancia se reviste. Recordemos el thállassa y el galene de Aristóteles. El mar es siempre el mar pero puede estár en calma (galene)o no. El mar es sustancia que puede estar agitado por momentos. La DEMOCRACIA siempre se reviste del voto pero no es el voto. Los demagogos insisten en el voto porque huyen de su esencia que es la DESCENTRALIZACIÓN DEL PODER, lo opuesto a la MONARQUÍA y contrario a la OLIGOCRACIA (gobierno de pocos). Nos encontramos así, descentralizando el poder, con la justicia que no puede concebirse sin el bien integrado con lo bello. Fácil es ver porqué el demagogo huye de la esencia: exige una diferenciación de sí con respecto a sí mismo, exige el ser justo procediendo de la belleza, del orden de la paz.
¡Voten y detenten el poder! No finjan neuróticamente que se los queremos arrebatar quienes meditamos sobre la democracia. Solamente les exigimos DEMOCRACIA , es decir, JUSTICIA, BELLEZA Y PAZ. Bueno es lo que avizoró el primer constitucionalista de la historia, uno de los siete sabios, Solón a quien nadie votó nunca porque huía del poder. No hay que admirarse. nosotros tuvimos uno: JUAN BAUTISTA ALBERDI, del cual se cumplen doscientos años.
La base de la DEMOCRACIA tomada linguisticamente es el DEMOS, es decir el barrio donde los vecinos deliberan y acuerdan acerca de necesidades de convivencia. Es el vecinalismo que está en las nuevas Constituciones. Son aquellos que habitan, que son reales y detentan el derecho inmediato con fluyendo en una comuna. Quien manda allí es lo de menos, es accidental como el voto. Los hombres de la tierra, los que habitan en la patria son la substancia, lo permamente.
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