¡Ah nación mía cuánta ideología entre tú y yo, cuántos nubarrones emanados de las opiniones particulares, cuánta torcida visión de la democracia!
Decía el vicario saboyano de la obstrucción de los hombres delante de Dios y creían que esto les pertenece a los curas exclusivamente. La ideología produce desnutridos y marginales sin trabajo so capa de liberaciones emocionales o partidistas.
Lo que nos hace más nación es la autonomía de los medios propios es cierto pero esto se va logrando con decisiones inteligentes y prudentes bajo una ciencia de acumulación de capital nacional o desarrollo. La ideología una y otra vez prueba que lo impide por falta de una idea del desarrollo clara y distinta o racional.La que tiene es la idea emocional o ideológica. Y si acaso se desatara un proceso regional de crecimiento aún es capaz de interrumpirlo, aún fanáticamente llegando a las cegueras más soberbias. Que se salve el populismo aunque caigan los débiles que se dice defender. No sólo no se puede ver la dinámica del desarrollo sino que aún se destruye el crecimiento.
Hervores emocionales que se cultivan bajo la razón que transparente la nación.
Y en ninguna otra disciplina se da esto más que en la política. Si lo hiciera la medicina morirían los hombres por pestes.
Efectivamente que esto tampoco está ausente en los pensamientos anti filosóficos anárquicos que sancionan la antimoral bajo la especie de la liberación. Pero aquí es más complejo y requiere de muchas distinciones.
En el campo político se mueren hombres de inanición y no se pueden realizar por falta de trabajo calificado. Y ello tras las proclamas incendiarias.
La prudencia como recta razón de lo que ha de hacerse ausente y el ser nacional oscurecido. La felicidad es posible pero requiere de muchísima claridad sobre lo realizado en la historia y sobre los enemigos que el hombre tiene por encima suyo que están señalados. Pensemos en Quevedo para no salir de la literatura.
Decía el vicario saboyano de la obstrucción de los hombres delante de Dios y creían que esto les pertenece a los curas exclusivamente. La ideología produce desnutridos y marginales sin trabajo so capa de liberaciones emocionales o partidistas.
Lo que nos hace más nación es la autonomía de los medios propios es cierto pero esto se va logrando con decisiones inteligentes y prudentes bajo una ciencia de acumulación de capital nacional o desarrollo. La ideología una y otra vez prueba que lo impide por falta de una idea del desarrollo clara y distinta o racional.La que tiene es la idea emocional o ideológica. Y si acaso se desatara un proceso regional de crecimiento aún es capaz de interrumpirlo, aún fanáticamente llegando a las cegueras más soberbias. Que se salve el populismo aunque caigan los débiles que se dice defender. No sólo no se puede ver la dinámica del desarrollo sino que aún se destruye el crecimiento.
Hervores emocionales que se cultivan bajo la razón que transparente la nación.
Y en ninguna otra disciplina se da esto más que en la política. Si lo hiciera la medicina morirían los hombres por pestes.
Efectivamente que esto tampoco está ausente en los pensamientos anti filosóficos anárquicos que sancionan la antimoral bajo la especie de la liberación. Pero aquí es más complejo y requiere de muchas distinciones.
En el campo político se mueren hombres de inanición y no se pueden realizar por falta de trabajo calificado. Y ello tras las proclamas incendiarias.
La prudencia como recta razón de lo que ha de hacerse ausente y el ser nacional oscurecido. La felicidad es posible pero requiere de muchísima claridad sobre lo realizado en la historia y sobre los enemigos que el hombre tiene por encima suyo que están señalados. Pensemos en Quevedo para no salir de la literatura.
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