jueves, 14 de agosto de 2014

PATRIA EN LA SIMPLICIDAD

Repitamos ¿Qué nos hace más nación? Tomar la decisión de ser nación. Es decir: obedecer o bien escuchar al ser para ser determinado por él.
¿Cómo se hace esto? Con oído profundo, con ojo avizor, con desapego al sistema de los entes o bien siendo perdidizo con respecto a él, toda ciencia trascendiendo. 
Esta es la verdad, una decisión de morar en la patria, más acá de todo ideología, amando sus mares, montañas ríos y praderas. Algo muy simple y nada raro. Muchos hombres lo han sentido y vivido. 
La ideología lo arruina y esto es fácil verlo comparando San Martín con Monteagudo en Argentina para no nombrar ejemplos contemporáneos. Existió también un Güemes y así. 
Los hombres se dignifican o se hacen hombres correspondiendo al ser nacional. Y no es algo ideal e inalcanzable, es natural en cierto modo, está más acá de las ideologías. La patria implica habitar en la tierra, más acá del mundo de las opiniones o ciencias menguadas.
La patria es en el ser. Y es ubérrima. 

sábado, 2 de agosto de 2014

FIEBRE IDEOLÓGICA

¡Ah nación mía cuánta ideología entre tú y yo, cuántos nubarrones emanados de las opiniones particulares, cuánta torcida visión de la democracia!
Decía el vicario saboyano de la obstrucción de los hombres delante de Dios y creían que esto les pertenece a los curas exclusivamente. La ideología produce desnutridos y marginales sin trabajo so capa de liberaciones emocionales o partidistas.
Lo que nos hace más nación es la autonomía de los medios propios es cierto pero esto se va logrando con decisiones inteligentes y prudentes bajo una ciencia de acumulación de capital nacional o desarrollo. La ideología una y otra vez prueba que lo impide por falta de una idea del desarrollo clara y distinta o racional.La que tiene es la idea emocional o ideológica. Y si acaso se desatara un proceso regional de crecimiento aún es capaz de interrumpirlo, aún fanáticamente llegando a las cegueras más soberbias. Que se salve el populismo aunque caigan los débiles que se dice defender. No sólo no se puede ver la dinámica del desarrollo sino que aún se destruye el crecimiento.
Hervores emocionales que se cultivan bajo la razón que transparente la nación.
Y en ninguna otra disciplina se da esto más que en la política. Si lo hiciera la medicina morirían los hombres por pestes.
Efectivamente que esto tampoco está ausente en los pensamientos anti filosóficos anárquicos que sancionan la antimoral bajo la especie de la liberación. Pero aquí es más complejo y requiere de muchas distinciones.
En el campo político se mueren hombres de inanición y no se pueden realizar por falta de trabajo calificado. Y ello tras las proclamas incendiarias.
La prudencia como recta razón de lo que ha de hacerse ausente y el ser nacional oscurecido. La felicidad es posible pero requiere de muchísima claridad sobre lo realizado en la historia y sobre los enemigos que el hombre tiene por encima suyo que están señalados. Pensemos en Quevedo para no salir de la literatura.