jueves, 22 de noviembre de 2012

LA CEGUERA DEL POPULISMO

Los instintos hacen a los animales repetir sus actos siempre ante los mismos estímulos. Se ha hablado de instintos sociales. No es para menos pasando por la modernidad singular. Pero digamos que la política es resultado de una historia nítida. La historia es la proyección temporal del derecho.Desde la constitución de Solón, pasando por las instituciones republicanas de Roma  que "hicieron historia", por ejemplo el tribunado de los Gracos, a la revolución francesa arribando a la Sociedad de las Naciones hay un proceso que no podemos llamar instintivo o natural sino del espíritu que está determinado por la libertad y no la naturidad. 
Aún la política se quiere llevar como favorecedora de instintos sociales y replica aún la conducta de los climas. Hay mucha baja presión y vienen vientos destructores. En la política la lucha sería entre opuestos con la irrupción de huracanes y cosas semejantes. El hombre puede no ser enteramente hombre y desconocer su condición de espíritu libre. De hecho requiere una paideia para alcanzar su condición.
Sabemos que el posmodernismo escapa de esto urgido por su índole. Pero las cosas no son para siempre: ni siquiera las que derivan de la impermanencia. Los muertos que vos matáis gozan de buena salud. El hombre es hombre y Dios es Dios aunque modernos y posmodernos los hayan matado.
Hay un proceso del espíritu seguido por una suerte de contra espíritu que por lo tanto se deja comprender como tal. No consiste en repetición de instintos el rasgo humano por más que los hombres en general se vean cubiertos por el instinto reinante y el interés ideológico lo postule. La política de la confrontación y el manejo populista retrotrae la política a estadios que francamentehan se han ido superando con el martirio de los protagonistas dejando en la historia su magisterio.  No es propio del tercer milenio ignorar culposamente lo que tanto costó al hombre. Lo que hoy se ventila como derechos humanos ya ha sido la vigencia del derecho. La lesión de los derechos humanosen los genocidios procede por cierto de la vigencia del instinto fuera de la razón. El odio a la razón de losmodernos abrió el campo para tales manifestaciones en gran escala. La ley es expresión de la razón y cuando ésta recibe el ser de Dios que lo determina se vuelve transparente y poderosa para darle sentido al instinto.
Bueno toda la historia de la verdad desde Homero trata acerca de esto.  No se puede justificar la prescindencia del derecho con la validación del voto.

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