viernes, 8 de junio de 2012

Insistimos con ello: debería ponerse un límite al voto para que las mayorías no gobernaran solas y en su lugar un pequeño grupo que rodea al rey, ahora "el votado". La legitimidad es esta: me votaron. Cuando lo que legitima es la justicia transparente. Quien gobierna debe despartidizarse totalmente para ser primero en verdad, debería ser virtuoso, como lo han dicho los primeros en el pensar filosófico. Eso lo legitima y no lo otro. Hablan de justicia pero no creen en ella que además para ser tal debe sr acompañada por las otras virtudes morales y las intelectuales. Y en la plenitud de los tiempos por la gracia. Hay mucho que gobernar y mucho que sanar. Pero suele desaprovecharse esta oportunidad de gobernar desde el principio de un verdadero ARCHEIN. Parece una fatalidad aquello de Quevedo: POLÍTICA DE DIOS GOBIERNO DEL DIABLO

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