La nación no es algo, no es una inmediatez, no es la suma de un pluralidad de grupos en un territorio geográfico: simplemente "es" la VERDAD que destina. Tanto Esteban Echeverría como Juan Bautista Alberdi la consideran como respondiendo a la PROVIDENCIA de Dios en el Dogma Socialista y en las Bases respectivamente. Fundacionales son los testimonios citados y no omitibles.
"Que nos hace más nación" es una pregunta fundamental de Rogelio Frigerio en la revista QUÉ cuando se busca realizar efectivaemente la Nación, cuyo contenido es la libertad, la fraternidad y la igualdad en la democracia ya por medio de la acción integradora del desarrollo. Lo "en sí" se vuelve entonces "para sí" diciéndolo en términos de la Lógica de Hegel, que estaba en el escritorio de Rogelio, autor del modelo de desarrollo argentino, justamente a la altura de la cabeza, en la traducción de Mondolfo, cosa que no podía pasar inadvertido para quien pasara como yo seis años recibiendo la Filosofía del Espíritu por parte de mi maestro y sobre todo aquel seminario acerca de la Lógica que tenía como resultado de aplicación examinar la Historia Argentina para juzgar sobre el pensamiento especulativo o no de sus pensadores y gobernantes.
Rogelio Frigerio fue rechazado justamente por ver en todo la síntesis, lo especulativo y Frondizi (que es escribió EL MOVIMIENTO NACIONAL verificando la dialéctica de la historia), su amigo, ante nuestro estupor era acusado por la izquierda de imperialista y por la derecha de comunista. Y así les castañeteaban los dientes en la lapidación a los fariseos de entonces (no hay valoración moral: fariseo es quien no ve)
La esencia debe mostrarse, la libertad tenía que volverse real y efectiva, el desarrollo tenía que realizar la esencia autónoma de la Nación por medio de la inauguración de la base de la producción para toda industria y así se libraron las BATALLAS DEL PETRÓLEO Y DEL ACERO.
Se intentó, se estuvo cerca de volverse lo que el destino providencial de la Argentina indica (según palabras de Alberdi en las Bases) pero al contrariar concientemente la Historia como proceso de la nación como totalidad unitaria en pos de su sentido, de su fin, se lanza un sub proceso que llamaremos contra historia, que es como un castigo ante el no-reconocimiento que es lo que hace nacer la historia (nace por la autoconciencia unitaria como se ve en la primera olimpíada que sirve de comienzo a Grecia, creadora de la democracia) . Así cortando su proceso cada vez se inauguraría el dominio de lo particular sobre la unidad plena de la NACIÓN: este desgarramiento hemos experimentado y este autismo desde marzo de 1962.
Me refiero al derrocamiento por parte de los representantes voluntarios del SUBDESARROLLO (y los envidiosos que van en la nave de Ulises hacia su patria y que abren el odre de los vientos) del presidente constitutcional y heredero de la síntesis de la historia. No será incomprensible que los contradictores voluntarios de la totalidad de una historia ingresen en una contra historia, donde cada vez empieza "el tiempo de quienes gobiernan" en una parcialidad contra histórica donde la historia recomienza una y otra vez (y se instaura una y otra vez el "ellos y nosotros"). La nave de Ulises retrocede ante la vista de Ítaca por obra de los vientos que producen el caos y la separación y el olvido del ser...
Lo íntegro, lo único e inestremecible de la patria no son grupos partidos gestores. La patria es el ETHOS y allí tenemos necesidad de morar.
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