viernes, 11 de octubre de 2013

LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU

La historia es un drama. La inmediatez de la historia con sus guerras y las amenazas contra los hombres que no se atienden donde la corrupción económica tiene tanto poder destructivo como las guerras.
Lo sabemos, la oración a quien nos creó y nos redimió se vuelve explicable por tal inseguridad del mundo. Mucho dolor hay y se tapa con mucha alegría, quizás ficticia, quizás síntoma de las llagas crónicas.
O bien todos los hombres sienten la presencia de Dios en su providencia aunque finjan no conocerlo. Muchísimos lo han visto en la cruz aunque digan no creer ¿Qué es creer sino un saber de algo inconmensurable?
Las naciones andan por el mismo cauce de la Providencia porque nunca se hunden: son mantenidas en el ser a despecho de los hombres, que sienten aunque no sepan que hay un fin que subordina todos los fines.
Los intereses particulares, claro está, desfiguran todo y lo transforman en una danza dantesca. Las leyes sin embargo nos protegen y la transgresión es una prueba de aquello que transgreden. Los transgresores son desesperados en grado agudo, se hunden y pretenden hundirnos con su abrazo. 
No se aplican los conocimientos psicológicos y teológicos que hay al respecto. No se toman medidas porque no ha reconocimiento de cosas como el pecado original y la radiografía de las neurosis.
Pero decimos que hay una redención operante y un sentido absoluto del dolor que compartimos con el crucificado. Además juristas como Alberdi nos aseguran que el derecho internacional que debe regir se debe basar en el sermón de la montaña que eliminó el "diente por diente" y ejecutores de la verdad como Gahndi trazaron el camino de la no violencia. Hoy tenemos a Mandela que sigue en tal camino claro y distinto. 
Son realizadores de la verdad y no habladores. Pues bien hay mucho que reconocer además de las liberaciones con respecto a cegueras del pasado. Hay mucho que escuchar todavía de lo que ha sido perfecto en su fuente y en su realización.
Jesús concluyó aquel sermón del monte con el claro "SED PERFECTOS COMO VUESTRO PADRE CELESTIAL ES PERFECTO"
¿Qué quiere significar? Lo que ha dicho desde las Bienaventuranzas: FELICES LOS QUE PRODUCEN LA PAZ".Es muy simple y hay que luchar consigo mismo para asumir la fuerza del Ello en frutos de justicia y paz. Nadie dijo que ser hombre era fácil.